Ya los adjetivos no alcanzan. La escasez, o directamente la falta de combustibles líquidos, hizo crispar en los últimos días el ánimo de los salteños más tranquilos.

Es que a los problemas soportados desde principios de año, cuando la crisis comenzó a insinuarse, se sumaron en estos días la irritación de los propietarios de vehículos, quienes al ver las interminables filas en las estaciones de servicio trataron de llenar el tanque a pesar de tener que soportar esperas de varias horas.

El Tribuno trató de comunicarse ayer con el presiente de la Cámara de Expendedores de Combustibles de Salta, Ricardo Stella, pero la respuesta fue que había salido de viaje y no se encontraba en la provincia.

Un camionero que salía de una estación de servicio de la zona sur de la ciudad, al ser consultado por El Tribuno, reconoció que se vio obligado a cargar diesel premium, pagando una diferencia de precio de más de un peso por litro, porque tenía apuro por llegar a destino.

Panorama contrastante

En el resto de los surtidores las mangueras lucían cruzadas o bien se pusieron conos sobre los accesos a las playas para avisar a los conductores que no había naftas ni gasoil.

Este panorama contrastó visiblemente con los de las estaciones donde había llegado un camión con combustible. A la orfandad de las que estaban vacías se contraponía un panorama de febril actividad, colas e insultos entre quienes luchaban por un lugar en la fila.

Lo curioso es que ante las consultas efectuadas por este medio a los entendidos, especialistas o involucrados en el negocio de los combustibles líquidos, las explicaciones y versiones son muy disímiles.

Unos, los más pesimistas, aseguran que es la crónica de una muerte anunciada al estar el precio de los hidrocarburos congelado en el país.

Otros, un poco más optimistas, dicen que al destrabarse el conflicto que provocó un parate de casi 60 días en la provincia de Santa Cruz, la principal productora de crudo de la Argentina, la situación tenderá a normalizarse en los próximos días.

Llega menos nafta que antes

Lo cierto es que playeros, encargados y propietarios de las estaciones de servicio de Salta se ven en la obligación de reconocer que llegan menos combustibles líquidos que hace unos cuantos meses, lo que se agrava cíclicamente por el aumento de demanda de empresas agropecuarias y por el incremento de la cantidad de coches en circulación.

Además, la misma Saeta se convirtió en compradora de mercado, al recibir menos combustible subsidiado de la Nación.

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