Algunos dicen que Salta es el pueblo de la fe. Nadie puede dudarlo cuando, cada 15 de septiembre, miles y miles de personas recorren las calles de la ciudad en una de las mayores muestras de amor a nuestros santos patronos, el Señor y la Virgen del Milagro.

Gran parte de la historia de nuestra provincia está atravesada por la festividad del Milagro, esperada con ansias por los fieles que viajan desde distintos puntos del país para poder estar presentes en la multitudinaria procesión, considerada una de las celebraciones religiosas más convocantes de Argentina y cuya historia se remonta a 1692. En septiembre de ese año un violento terremoto azotó Salta e hizo desaparecer la ciudad de Esteco, que hoy estaría a unos 100 kilómetros al sur de la capital.

Según la leyenda, las imágenes del Cristo y de la Virgen se hallaban depositadas en la Iglesia Matriz y fueron rescatadas del olvido en aquel momento. Sus fuertes réplicas, sucedidas en los días posteriores, generaron que la población salteña acudiera a las sagradas imágenes, a las que sacaron a la calle, invocando su protección. Se dice que tras la procesión, los terremotos cesaron.

Los distintos recorridos

La procesión ha tenido ciertas variaciones. Su recorrido, por ejemplo, ha experimentado notables variaciones a lo largo del tiempo. “En referencia a la segunda mitad del siglo XX, por ejemplo, la procesión circundaba la plaza 9 de Julio y finalizaba con la renovación del Pacto de Fidelidad. Un acontecimiento destacable fue la realización del VII Congreso Eucarístico Nacional, celebrado en nuestra ciudad en 1974. Para recordar tal suceso se erigió una cruz frente al monumento a Gemes, y allí se consagró el lugar en un paisaje encomiable para renovar el pacto. Por tanto, se organizó la gran procesión del 15 de septiembre, prolongando el recorrido desde la Catedral por calle Belgrano hacia la avenida Reyes Católicos”, narró a El Tribuno el padre Marcelo Singh, encargado del departamento de prensa de la Catedral Basílica de Salta.

El padre comentó también que la renovación del pacto ha consistido en la recitación de las oraciones compuestas en 1844, aproximadamente. “Con los años asumió la estructura de una celebración de la palabra, compuesta por la proclamación del Evangelio y la enseñanza del obispo”, dijo. “En el 2010, finalmente, se registra un nuevo cambio. En vistas del Bicentenario, y en orden práctico por el creciente número de participantes, se elige el monumento 20 de Febrero como lugar del pacto”, concluyó el padre Singh.

Remontándonos aún más atrás, y para hablar de cómo eran los cultos en 1800, por ejemplo, pueden rescatarse algunos interesantes datos de un documento escrito por el padre franciscano José Pacheco Borges, guardado en el Archivo General de la Nación. En ese valioso texto del 16 de septiembre de 1800, el fray cuenta paso a paso cómo se desarrollaba esta tradicional festividad.

Preparación

Relataba así Pacheco Borges: “Primeramente, los señores curas rectores, con tiempo, encomiendan nueve pláticas morales para que se prediquen en las nueve noches del novenario, o sus mercedes predican todas o algunas, pero las que no predicaren, por ser asunto de misión y causa pública, común a todos”.

Se inician los cultos

Continúa el padre: El día 8 de septiembre por la tarde comienza la novena del Milagro y se remata ésta con una de las pláticas, lo que se verifica en todo el novenario. Y porque es grande el concurso en cada día, por la mañana también se hace la novena sin plática.

El día 11 de septiembre los señores curas u otros señores clérigos pasan a los conventos a convidar (invitar) a los reverendos prelados con sus comunidades para la actuación de esta gran función, y a suplicar que los padres confesores se dignen a asistir a los confesionarios.

El día 13 de septiembre es la fiesta principal, con misa de la Natividad de Nuestra Señora que cantan los señores curas.

El día 14 va el reverendo prelado franciscano con su comunidad a la matriz a cantar la misa, y hay sermón del asunto del Milagro. No asiste a ésta la comunidad franciscana. Ese mismo día, a la noche, van a la santa iglesia matriz las dos comunidades religiosas. Esperan allí a que se acabe la novena de este último día, y enseguida la plática final. Cuando acaba, sale la solemne procesión con el Santo Cristo y María Santísima del Milagro. Y da vueltas de la matriz a San Francisco, en cuya plazoleta paran las andas y nuestros religiosos cantan la Tota Pulchra. Camina la procesión a dar vuelta hacia la Matriz Antigua (actual Catedral) y camina hasta allá, y pasa por la Merced, en cuya plazoleta paran las andas. Camina por la calle del comercio hasta entrar a la Matriz Nueva, que es la iglesia que fue del colegio (de la Compañía de Jesús). Y se acabó la función del Milagro con mucho concurso de la jurisdicción (mucha concurrencia).

El día 16 de septiembre hay en la matriz fiesta con misa y sermón del santísimo nombre de María”.

Hoy, la conmemoración de la festividad del Milagro, con 319 años de tradición, mantiene muchos de esos cultos, pero se agregaron algunos detalles que renovaron este acontecimiento. Al nuevo recorrido se suma la participación de delegaciones escolares y de distintas instituciones que concurren a la Catedral, según un cronograma prefijado. Además, los días de la novena puede observarse cómo muchos de los rituales se mudaron afuera del templo, ya que ahí los sacerdotes imparten bendiciones y confiesan a los fieles que año a año renuevan su pacto de fe.

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