“No se trata de una franja hermética”, reconoció el director de Gendarmería, Héctor Bernabé, luego de admitir falencias ayer.

Tras el caso de una adolescente que desapareció de Buenos Aires y fue hallada siete días más tarde en Bolivia, el juez federal de Orán, Raúl Reynoso, opinó que la frontera norte del país es difícil de controlar.

Daniela Loayza, de 13 años, fue rescatada en Villazón el miércoles y se investiga cómo fue trasladada hasta el país vecino. Sus padres habían perdido contacto con ella el 7 de septiembre, cuando salió hacia su escuela del barrio porteño de Villa Lugano.

El episodio generó dudas sobre la vulnerabilidad de los límites nacionales y cuestionamientos sobre cómo pudo cruzar a otro país una adolescente sin un documento que certificara la autorización de sus padres. Los planteos se generan mientras Bolivia debate una nueva ley de trata y tráfico de personas.

“Muchas veces se opina con mucho desconocimiento sobre la frontera con Bolivia. Son más de 200 kilómetros que, por cuestiones geográficas, son difíciles de controlar. En algunos puntos, la gente puede pasar caminando de un país a otro”, señaló Raúl Reynoso a El Tribuno.

El caso de Daniela Loayza también generó interrogantes sobre las herramientas para prevenir el tráfico de personas entre diferentes naciones con fines de explotación laboral o sexual.

Reynoso informó que en el juzgado a su cargo se tramitan varias causas de trata de personas descubiertos por efectivos de Gendarmería nacional.

“Las víctimas son siempre adultos o menores de edad traídos desde Bolivia a Argentina y luego trasladados a provincias como Buenos Aires o Mendoza para trabajar”, describió.

El magistrado destacó que no hay estadísticas que permitan conocer con exactitud si la trata de personas es un delito que vaya en aumento.

Reynoso también consideró que el primer control para prevenir el reclutamiento de chicos por redes de trata debe estar en la familia.

“Los padres deben tener conocimiento de lo que pasa con los chicos siempre. Como juez de menores me tocó ver que muchos denunciaban la desaparición de sus hijos varios días después de que perdían contacto con ellos”, indicó.

Según informó esta semana el saliente ministro de Gobierno, Seguridad y Derechos Humanos, Pablo Kosiner, la Policía rescató a 120 personas que habían caído en manos de redes de trata desde 2008 en la provincia.

Kosiner hizo este balance al anunciar su renuncia al puesto, que quedó a cargo del ex secretario de Gobierno, Maximiliano Troyano.

En Salta, casi el 40 por ciento de las víctimas de trata de personas detectadas por la Policía de la Provincia son menores de 18 años de acuerdo a datos de la división encargada de investigar este delito.

La mayoría de los chicos que fueron hallados en situación de explotación y reintegrados a sus hogares por la Policía en los últimos tres años, tenía de 15 a 17 años.

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