En estos días cobraron nuevamente vigor discusiones antagónicas sobre dos temas en particular: la educación sexual en las escuelas públicas y la despenalización del aborto. El Tribuno dialogó con tres voces fundamentales dentro de la Iglesia Católica, quienes coincidieron en defender el respeto por la vida desde el momento de la concepción y señalaron que la educación sexual es tarea fundamental de la familia. Además, criticaron los manuales sobre educación sexual al señalar que responden al “Gobierno y no al Estado”, porque no respetan la pluralidad del pueblo argentino, su cultura y su religiosidad.

En el marco del I Congreso Internacional sobre la Vida Humana y el IV Congreso Regional de Vida y Familia, que se llevaron a cabo en Salta, Ariel Torrado Mosconi, obispo auxiliar de Santiago del Estero y responsable pastoral familiar del NOA, monseñor Jean Laffitte, enviado del Vaticano y secretario del Consejo Pontificio de la Familia y Alberto Bochatey, director del Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina dieron su punto de vista sobre el aborto y la educación sexual.

“Hay un valor muy presente, sobre todo en el norte argentino, que es el valor de la vida, un don de Dios; una gracia divina que tiene que ser cuidada y respetada desde su concepción hasta la muerte natural. Frente algunas ideologías que están relativizando el valor de la vida es muy importante que manifestemos nuestra profunda convicción de estar a favor de la vida”, dijo Mosconi.

El obispo santiagueño agregó: “Debemos procurar la creación de espacios de contención para las madres en situaciones de riesgo. Esto, sin duda, supone que hay que tomar muchas decisiones en orden de procurar el cuidado de estas jóvenes. Un paso muy importante ha sido la extensión de la asignación universal por hijo desde el tercer mes de embarazo. Pero, sin dudas, esperamos que se defienda la vida desde el momento de la concepción”.

Sobre la educación sexual, el prelado señaló: “Es una responsabilidad que les compete de manera peculiar a los padres, a la familia. Por lo tanto, desde el Estado se debería promover la formación desde la familia. La educación de la que tenemos que hacernos cargo es la educación en el amor, que es algo mucho más amplio que concebir de manera restrictiva la educación sexual. Esto supone una formación de los padres. Desde la escuela se puede colaborar, pero siempre con el consentimiento del papá y la mamá”.

“Los manuales que se están repartiendo no están respetando esta mirada de educar en el amor. Tienen algunas carencias en la concepción antropológica sobre la sexualidad que son muy lamentables”, añadió.

Por su parte, Laffitte señaló que “la posición de la Iglesia ha sido siempre muy clara: la vida es una buena noticia. Es un bien precioso y hay una amenaza contra ella en el aborto, que es una acción deliberada contra la confianza del hombre y contra Dios. La Iglesia está siempre presente para ayudar a las personas que están en una situación en la que se preguntan si deben tener un niño o no. Hay que encontrar a esas personas y darles la esperanza”.

El enviado del Vaticano aclaró que “lo fundamental sobre la educación sexual es saber quién la ofrece. Generalmente esa suele ser una tarea de los padres, que son los que saben del momento oportuno para comunicar a sus hijos el sentido de la dignidad de su propio cuerpo y del ajeno”.

“Cuando hay educación sexual asegurada por escuelas hay que procurar que sea una transmisión de conocimientos con dignidad, es decir, sin comunicar hipótesis, dudas, ideología, sin intentar transmitir convicciones de un grupo. Hay que ser muy prudentes y delicados”.

En tanto, Bochatey añadió: “Es una pena que en la Argentina no hayamos aprendido, que nunca más tiene que haber un grupo de personas que legalicen matar a otro grupo de seres humanos. Eso ya lo vivimos, hay que buscar otras soluciones”.

“El tema fundamental es el valor de la vida humana. Si no hay un verdadero respeto por la vida, desde el momento de su concepción hasta la muerte natural, se cae toda la estructura de la sociedad”, declaró.

Además, refirió al tema de educación sexual: “La educación para el amor, como nos gusta llamarla, es importante que se dé en las escuelas. Tenemos que empezar con los chicos. Hoy las épocas cambiaron y evidentemente no hay que perder más tiempo. Pero tampoco hay que apurarse para decir las cosas”.

Bochatey dijo que la UCA hizo estudios y observaciones sobre los manuales de educación y alertó que “están impregnados de una sola visión. Así como se argumenta que los manuales no tienen que tener una visión cristiana y tienen razón, también es cierto que tienen que tener una visión plural que no la tienen”. “El Estado no tiene que ser laico, tiene que ser cívico. Los ciudadanos pueden ser católicos, agnósticos, laicos o ateos y el Estado tiene que respetar la pluralidad del pueblo argentino, su cultura y su religiosidad. Ignorar eso es ignorar al pueblo. Nuestro desafío es completar la verdad desde la antropología del hombre, desde su cuerpo y desde el plan de Dios para cada uno”, aseguró.

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