En uno de los artículos que publiqué algún tiempo atrás, contaba del singular fenómeno de los “hacedores de burbujas”, que con un simple aro de metal o plástico soplaban y creaban esas pompas de jabón, acá y en otros miles de sitios en el mundo. Son un ejemplo de cómo se originaron los ámbitos del Universo, a escalas infinitamente mayores, con distancias inconmensurables que separan a las galaxias unas de otras. Los sopladores de burbujas no coinciden unos con otros en el tiempo y ese fenómeno tan singular semeja lo que puede haber sido el origen del Universo, por la vigente y ya añeja teoría del Big Bang, simplemente eso, teoría nada probada, pero ya aceptada hace unos buenos años.

El astrofísico Bruce Dorminey (“Astronomy” Magazine, Octubre 2011), explica que “bajo determinadas condiciones, apenas un miligramo de sustancia puede recrear un autociclado sin fin del Universo”. Indica que en realidad, a lo mejor antes del Big Bang (gran explosión), pudo haberse producido un episodio anterior similar y este último es nada más que lo más reciente, cuyo origen es la edad aproximada del Universo actual, con una edad de unos 13.700 millones de años, cuando nacieron los aglomerados de galaxias, las galaxias, las estrellas, los sistemas planetarios, los planetas con sus lunas que siguen a las estrellas, o no, pues ya hallaron planetas que circulan en forma totalmente independiente.

Fue lo que se llama el Génesis cósmico y los astrónomos de hoy ya discuten sobre la posibilidad de que antes del Big Bang hubo otros fenómenos inconmensurables, que dieron origen a este, que sería solamente el último episodio. Lo que se plantea ahora es “¿Qué hubo antes del Big Bang?”. Bueno, quizá otros “Big Bang”. Muchos...

¿Hubo otros fenómenos similares y distintos mucho antes en el tiempo? Es lo último que los físicos van ahora sugiriendo en forma coincidente y con bastante claridad. O sea que lo que llamamos el Big Bang estuvo precedido por episodios similares, que luego se repetirán en el tiempo, a larguísimo plazo.

Es lo que se indica como la “inflación eterna”, continua e imparable, dentro de la cual todos estos hechos están ligados y a la vez separados por enormes ciclos de tiempo de cientos de miles de millones de años. Lo de la expansión hacia el infinito continúa, y así como hoy algunas galaxias se acercan a otras, como sucede con la vecina Andrómeda, que ya se indicó viene aceleradamente para engullirse la Vía Láctea que el Sistema Solar que integramos compone, otras se separan unas de otras en forma continua y hasta es factible que en unos miles de millones de años más quedemos absolutamente e irremediablemente solos, para siempre...

Por lo mismo y si es que se sigue con la gigantesca ilusión de perdurar, resulta que para nosotros y nuestros descendientes será factible que unos cuantos vayan de viaje con rumbo muy lejano hasta otras galaxias. Habrá que encontrar la manera de alimentarse y continuar el camino, sea con medios que se portarán desde la Tierra o con otros que se irán tomando en las etapas donde podamos descender y apropiarnos de lo que nos pueda servir. Por supuesto que estas historia tiene más que ver con la “fantaciencia” que con la verdad, pero no hay que hacer nada a un lado. Veía días pasados un programa de TV que señala que el genial astrofísico paraplégico, el inglés Stephen Hawking está total y absolutamente convencido de que en alguna parte del Universo hay vida, aunque de ahí a que sea inteligente, es otro cantar y la coincidencia de que los humanos se crucen con otros seres inteligentes en tiempos cercanos, imposible... Porque tampoco sabemos si hay determinadas similitudes físicas entre nosotros y los que por ahí existirían. No sabemos en qué medio se formaron, que gases los rodean y seguramente el medio donde pueden estar es muy distinto a lo que aquí conocemos, lo que hay hoy en este planeta. El astrofísico Alexander Vilenkin, de la Universidad de Tufts, en Medford, Massachusetts, EEUU, fue quien dijo tres décadas atrás que el Universo se expandió como resultado de una “fluctuación cósmica por efectos de mecánica cuántica”. La teoría indica que nuestro actual universo deriva del colapso de un universo anterior. Serían en realidad los que podríamos llamar “multiveros”.

 

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