“Todo fue sorpresivo, me tomó por la espalda, me dijo que había jugado con él y me puso el cuchillo en el cuello. Me tiró al piso pero logré levantarme y forcejeamos; entonces me tiró varias puñaladas al cuerpo y pude cubrirme con mis manos. Fue directo a matarme”, contó ayer Jésica Toconás (21), la estudiante de la Escuela de Bellas Artes Tomás Cabrera, quien fue agredida por Darío Maizares (27), un compañero, en el interior del establecimiento, el miércoles pasado.

La joven contó su experiencia a El Tribuno en su lecho de reposo.

Sufrió heridas en sus dos manos, por las que fue operada de urgencia en el hospital San Bernardo.

Si bien sus lesiones son severas, su suerte pudo haber sido aún mucho peor, ya que Maizares contaba con otros elementos de ataque en su mochila: un martillo, dos botellas con ácido, un punzón y una daga.

Maizares fue detenido por personal del 911 en la misma escuela, ya que no intentó escapar tras perpetrar el ataque. Quedó a disposición del juez de Instrucción Formal 1, Martín Pérez.

Actitudes extrañas

La joven relató que “todo comenzó en abril, cuando consiguió mi correo que yo había dejado de referencia en la escuela y me envió un mail. Desde entonces comenzó a mandarme cientos de mensajes. Y a otras compañeras también. Decía cosas raras, como “soy Darío Maizares, el que espera en los maizales”, pero después nos mentía en la cara y decía que no era él, aunque figuraba su número de celular en los SMS”.

“Se tiraba el lance con todas y nos invitaba a tener sexo con él. Otras veces, llamaba y cuando atendíamos, cortaba”.

Jésica recordó que “el año pasado hubo un problema en un viaje de estudios. Fuimos a Tartagal porque teníamos que hacer una práctica. Nos alojamos en una casa de una compañera. El y otros chicos salieron a pasear y Maizares regresó borracho. Quiso seguir tomando pero la profesora se lo impidió, y se escapó”.

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