La evolución del silo bolsa viene en envase chico, se trata del ‘microsilo‘, de menor tamaño y con un peso de una tonelada, destinado al suministro de forraje.
El microsilo tiene una compactación muy superior a la de los silos puente y bolsa, que le permite tener una menor porosidad, por lo cual la fermentación es mucho más rápida y eficiente.
Analistas opinan que con su utilización, se alcanza la calidad óptima de ensilado; la digestibilidad que se obtiene es superior a la de los silos promedio, lo que lleva a obtener más litros de leche y kilos de carne por animal.
Posee un tamaño de 1,13 por 1,23 metros y posibilita una compactación que le permite tener una menor porosidad, logrando el pH adecuado en menor tiempo, con mínimo aumento de temperatura y pérdidas de materia seca.
Sumado a la mayor producción de leche o carne que se obtiene con el microsilo, también se presenta la ventaja de la casi no existencia de pérdidas en el suministro.
Los microsilos se pueden almacenar cerca del lugar donde se va a dar el forraje y por su tamaño son fáciles de manejar y de racionar, en tanto su vida útil asegurada es de más de dos años.
El hecho de poder disponer de silo, le permite al productor, ahorrar el dinero de la siembra y el riesgo de la misma; contando con mayor número de hectáreas para realizar otra actividad o aumentar la carga animal.
En el proceso, el maíz, sorgo, alfalfa y verdeos de veranos, una vez picados son llevados a la máquina ensiladora. Allí son compactados (presurizados a 150 bar) y envueltos en una primera malla; para luego pasar al embalaje final con un film de 25 micrones, 8 vueltas con un estiramiento del 60 % y se logra así un medio anaeróbico.
Los microsilos son tomados cuidadosamente con un brazo especial para su almacenamiento y posterior distribución.

 

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