Iván Delfino se hizo cargo ayer del plantel de Juventud Antoniana en reemplazo de Adrián Cuadrado. El flamante DT fue presentado al plantel en el vestuario del club, por el vicepresidente Raúl Pérez, acompañado por un grupo de directivos.

A las 17, Delfino y los jugadores se dirigieron al campo de juego del estadio Fray Honorato Pistoia, donde puso manos a las obra para comenzar a perfilar el equipo antoniano que el próximo domingo, desde las 20, recibirá a Talleres de Córdoba, en el estadio Martearena, en un partido clave para ambas formaciones, en torno a la clasificación a la siguiente ronda del torneo Argentino A.

El técnico, durante el primer contacto que tuvo con la prensa, luego de la práctica, dejó estos conceptos: “Los jugadores están con ganas de sumar para poder clasificar. De nuestra parte queda acompañar y acomodar algunas cositas. Mucho en estos días no se puede hacer, pero el objetivo sigue siendo el mismo. Así que vamos a tratar de estar a la altura de las circunstancias”.

Ante la necesidad de ganar para encontrar más oxígeno con respecto a la clasificación, expresó que “las cosas no están tan mal tampoco. Siempre en esta situación se genera una incertidumbre y una ansiedad lógica por los objetivos que tiene el club, pero hay que estar tranquilos y el mensaje tiene que ser claro y sencillo. La verdad siempre está adentro del campo de juego. Por lo tanto, queda hacer lo mejor posible para tratar de volver a sumar”.

En otro momento del diálogo se refirió de la forma en qué se concretó el acuerdo para volver a Juventud, ahora como DT. “Se dio todo en lapso de seis horas. Fue muy rápido, pero el fútbol tiene estas cosas. Lo que le dije a los jugadores es que en el fútbol nadie es mejor que nadie. Todos vemos cosas distintas. Vuelvo a repetir, hay que acomodar algunas cositas y fortalecer lo que se venía haciendo bien. Acá, lo grupal va a ser primordial en esto. Por eso trataremos de que todo estén de la mejor forma para que pueda responder aquel cuando le toque jugar”, reseñó

Separó los tantos de cuando llegó a Juventud como jugador y ahora que lo hace como DT: “Nada tiene que ver mi pasado como jugador con ser técnico. El jugador es una cosa y el técnico otra cuando lleva dos partidos y todos te putean. Más que todo por los resultados. Yo estaba con muchas ganas de trabajar. Me gustó la propuesta. Si no, no hubiera dejado mi familia. En cuanto a lo personal, se me presenta una linda revancha”.

Con respecto a su pasado en el club, manifestó: “Me fui de la mejor forma. Lo que reclamé en esos momentos fue lo que a mí me correspondía. Siempre mantuve la misma comunicación con los dirigentes. En esto del fútbol es mucho barullo, cuando habla mucha gente, hay que dejar que el agua corra”.

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