Cuando aún no terminaban de sobreponerse al dramático episodio que traumó a toda la familia, los parientes de Anahí, una nena de 11 años que fue brutalmente violada el año pasado, ahora deben afrontar su enigmática desaparición, que puede tratarse de una fuga del hogar.

La chica reside junto a su madre en el barrio Ceferino y, luego de una discusión ocurrida el domingo pasado al mediodía, habría tomado la dolorosa determinación de escapar de su casa.

En diálogo con El Tribuno, L. O., su mamá, contó: “Lo que le pasó a mi hija fue terrible; ella no puede recuperarse”.

La pequeña fue raptada en noviembre del año pasado por tres personas, que la sometieron a un brutal ataque sexual dentro de un camión. Ese traumático episodio no solo le dejó secuelas físicas, sino que la afectó gravemente a nivel psicológico.

Para sus parientes, ese hecho fue el detonante del momento tenso que hoy les toca vivir.

“Ella quedó trastornada. No sabemos dónde puede estar y por eso estamos tan preocupados. No tiene dinero ni sus documentos. Buscamos por el barrio, en las casas de sus amigos, y nada. Incluso nos metimos en los ríos Arias y Arenales para buscarla, pero no hay rastros”, describió la angustiada madre.

Después de la violación, la incertidumbre y la impotencia por no poder ayudar a la niña se apoderaron tanto de su progenitora como de su tía, V. R.

Esfuerzo redoblado

“Estamos desveladas, no dormimos prácticamente nada por buscarla. Yo empapelé todo el centro con fotocopias de su cara, para que quien la vea nos dé algún dato”, agregó la tía de la menor.

“Algunos conocidos me dijeron que deje de buscarla, que ya va a aparecer. ¿Y si la encuentran muerta?”, sostuvo apesadumbrada.

Las mujeres denunciaron el hecho en la comisaría 2 y en la División de Trata de Personas, que intervino para buscar a la menor ante la posibilidad de que haya sido víctima de una red de prostitución.

Sin embargo, ningún elemento reunido hasta ahora hace pensar que pueda haber sido raptada por una organización delictiva.

El martes pasado, a 48 horas de su desaparición, se activó su cuenta de Facebook y apareció un mensaje: “Estoy bien. No pienso volver a casa”, y además deja entrever que está en compañía de un hombre. “Te amo, mamá”, añade.

Control constante

Por otro lado, su progenitora señaló: “Después del abuso que sufrió, estuvimos todo el tiempo junto a ella. No la dejábamos sola, ya que permanentemente repetía que ya no quería vivir más. Estaba en tratamiento psicológico. Constantemente estuvo conmigo o algún familiar, nunca estuvo sola como para que se contactara con alguna persona”, puntualizó.

Pedido

Al momento de escaparse, la menor llevaba consigo una mochila que había comprado para retomar las clases. Su tez es morocha, mide 1.55 y pesa cerca de 47 kilos. Usa el pelo lacio, largo casi hasta el hombro.

“Solo queremos abrazarla y pedirle que vuelva. (Decirle) que la amamos de verdad”, señaló su mamá.

Últimas Noticias

Últimas Noticias de policiales

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...