En noviembre de 2011 El Tribuno publicó una denuncia de la comunidad sobre 32 familias que quedaban fuera de la lista del IPV.

Al menos 560 familias de la comunidad aborigen de Villa Rallé esperan desde hace un año habitar las nuevas casas que les dieron en el denominado barrio Nueva Jerusalén, pero aún esperan la construcción de cloacas.
El caserío está sobre un gasoducto, en la localidad de Pichanal, y la empresa encargada de transportar el gas terminó la construcción de viviendas fuera de ese lugar desde hace más de un año. Sucede que el flamante barrio no cuenta con cloacas terminadas; solo faltan 48 metros para llegar a la conexión principal de Pichanal.
Ahora bien, para construir esos 48 metros de cañería hay que pasar por debajo de las vías del ferrocarril y, por lo tanto, hay que pedir permiso.
“Esa autorización es una gestión que se realiza a nivel nacional que aún no obtuvo resultado alguno”, dijo el jefe de la comunidad, Manuel Gregorio. El líder dialogó con El Tribuno y dijo que “ya tenemos todos los servicios en el nuevo barrio a través del convenio firmado entre el titular del IPV (Instituto Provincial de Vivienda), Sergio Zorpudes, y el intendente Julio Jalit; lo único que nos falta es el permiso del ferrocarril para comenzar a terminar las cloacas”.
Lo cierto que hoy los integrantes de la comunidad guaraní siguen viviendo en medio de los respiradores de caños que transportan gas natural.
 

El problema que se viene
 

Por Villa Rallé pasan 5 caños del Gasoducto Norandino. Por eso se firmó el acuerdo de relocalización de estas familias en 2006 para lo cual se construyeron 400 viviendas para todas las familias que habitan en esa comunidad.
 

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