En Anta, los movimientos ferroviarios de soja se terminan en Mollinedo, entre Las Lajitas y Saravia.
Hacia el norte, sobre el ramal C18, el paso de los trenes con azúcar de El Tabacal (Orán) o con granos de Coronel Cornejo (San Martín) es mucho más esporádico.

Entre General Pizarro y Pichanal varios poblados que dejaron de figurar en los censos del Indec son mudos testigos del ocaso ferroviario, como El Chaguaral, Martínez del Tineo, La Estrella, Matorras y Esteban de Urízar.
De hecho, hasta en la estación de Pichanal, el nudo que enlazaba los rieles de General Güemes a San Martín (C15), hacia la capital del departamento Orán (C16) y hacia Anta (C18), los granos se cargan en camiones desde un silo ubicado a pocos metros de las vías. “No hay vagones”, remarcó un operario del ferrocarril. El parque de vagones y locomotoras está, en efecto, diezmado.
 

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