Experto. Martínez asesoró a profesionales de Rosario de la Frontera para abordar la ola de suicidios de adolescentes.

Tarea. Ahora está trabajando en Santa Cruz para reducir la tasa de suicidios, que fue la más alta del país.

“El suicidio no es un hecho íntimo y personal como los adultos pensamos sino un hecho comunicacional y planificado”, dijo a El Tribuno, el licenciado Carlos Martínez, especialista en la materia y presidente de la Asociación Argentina de Prevención del Suicidio.

El profesional fue consultado para analizar la conmoción provincial y nacional producida por el trágico desenlace de Luján Peñalva (19) y Yanina Nesch (16), halladas muertas, pendiendo de una cuerda plástica de ocho metros que habían comprado en su barrio. Cada una estaba en un extremo de la soga, separadas por 30 centímetros. Colgaban de la rama de un árbol, ubicado en una finca pasando el río Ancho, al sur del barrio San Carlos.

Si bien el caso está siendo investigado por el juez Pablo Farah, bajo la carátula de “muerte dudosa”, pesa fuertemente la hipótesis de un doble suicidio ya que las jóvenes no tienen, según la Justicia, señales de haber sido atacadas y en el lugar no hay más huellas que las de ellas. Además, trascendieron mensajes en los que advertían que se querían matar.

Paralelamente, la menor, manifestaba algunos síntomas de depresión y buscaba por internet, según los investigadores, información sobre el suicidio y archivaba videos.

A los adultos, les cuesta entender que sus hijos puedan tomar decisiones terminales.

Ante semejante situación, consultamos al especialista en prevención de suicidios para buscar una respuesta sobre la problemática.

¿Usted cree que es factible hablar de un pacto suicida en este caso?

En principio, estas cosas existen desde siempre en todo el mundo y no solo pasa entre dos personas, sino también entre grupos y hay muchos ejemplos de esto. Por ejemplo, el año pasado tuvimos que viajar con urgencia a la ciudad de Las Heras, que lamentablemente es emblemática en este tema, porque los chicos a través de mensajes de texto estaban preparando un suicidio colectivo. Logramos intervenir rápidamente, se detuvo y no se repitió. No sabemos si esto se podría haber llevado a cabo, pero lo cierto es que se estaba planificando.

¿Es posible que en este caso haya habido una planificación también? Los adultos tenemos una mirada, si se quiere, ingenua sobre el suicidio. Se piensa que es un hecho íntimo y personal, pero es siempre un acto de comunicación, un último pedido de auxilio. Lo que tiene que saberse es que el suicidio siempre es planificado. Cuando nosotros valoramos el potencial suicida, tomamos dos parámetros: la planificación y el plazo autoimpuesto. A mejor plan y menor plazo de tiempo, el potencial es mucho más alto. Incluso le puedo decir que es muy común, cuando uno llega a las provincias y a diferentes ciudades, encontrar lugares emblemáticos donde los chicos pactan sus suicidios. Además, después del hecho protagonizado por un miembro de algún grupo, se instala la premisa de quién es el que lo tiene que seguir. Y no estoy hablando de niños o de bajos niveles culturales. Me tocó trabajar en una Universidad de Chile, en la que en un grupo de estudiantes ya se había suicidado el líder y luego le siguió el que lo reemplazaba. Logramos detener la situación antes de que llegara un tercero. Los jóvenes y los adolescentes tienen otra idea del suicidio. Pero creo, además, que en este caso las chicas lo habían verbalizado...

Sucede que cuando los padres o amigos escuchan eso piensan que es una expresión de enojo pero que nunca se va a llevar a cabo...

Ese es un gran error porque se ha naturalizado el hecho. No hay diferencia entre el llamado de atención y el suicidio mismo. Es necesario escuchar al joven porque está pidiendo que lo miren, que le presten atención. El suicidio no se decide de un momento para otro, todo lo contrario. Yo le puedo comentar de personas que han estado durante dos años, y más, planificando su propia muerte.

El licenciado Martínez fue quien en 2010 asesoró y acompañó a diez profesionales de Rosario de la Frontera para detener la ola de suicidios de jóvenes a través del juego schoking game o de la corbata azul. “Usted recordará que hubo casos de chicos que se suicidaron colgándose de una cama cucheta y recogiendo los pies para ahorcarse, ¿hace falta más voluntad que esa para suicidarse?, ejemplificó. Y continuó: “En Rosario de la Frontera se lograron detener los suicidios pero no se resolvió el problema (...) La Organización Mundial de la Salud sostiene que para detenerlos hace falta la voluntad de revertir esta situación a través de políticas sanitarias que siempre tienen una pata en lo social (...) Para detener este flagelo, es importante ayudar a los padres, porque no siempre están preparados para el abordaje. Hay que armar una red de contención con ayuda de profesionales y abrir el diálogo. Hay familias que tienen temas sobre los que no se habla. Sin ir más lejos hoy (por ayer), me tocó trabajar con tres hermanos de 22 a 27 años que nunca habían hablado los tres juntos. Los padres se sorprendieron, pero esto no lo podrían haber logrado ellos sin el soporte de profesionales. Incluso cuando se aislan y no quieren comunicarse, los especialistas tratan de abordar por otro lado. Hay que evitar la desesperanza”.

¿Qué te pareció esta noticia?

Últimas Noticias

Últimas Noticias de policiales

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...