De más está decir que el arribo de Matías Ceballos a Gimnasia y Tiro no fue una incorporación más de las siete que abrochó el albo para la próxima temporada. Por su pasado en Central Norte, por algunas desafortunadas declaraciones del jugador en el pasado y por los sentimientos ambivalentes que provoca su figura en los hinchas millonarios, el desembarco del volante santafesino en la calle Vicente López no deja de ser controvertido.
Sin embargo, nada justifica el accionar de un grupo de inadaptados, que afortunadamente son los menos y no representan al grueso de la hinchada de Gimnasia. De estos fue precisamente víctima Ceballos ayer, al mediodía, cuando salía de firmar el contrato que lo ligará al albo por todo el torneo. El exvolante azabache habría sido increpado con insultos y hasta con algunos golpes por un grupo de mal llamados hinchas en la puerta del club. El hecho no pasó a mayores pero provocó un ambiente tenso; sin embargo, el jugador no radicó denuncia alguna y luego negó rotundamente lo sucedido en diálogo con El Tribuno, para apaciguar las aguas. “Me enteré de ese rumor, pero quiero aclarar que no pasó nada de eso. No fui agredido ni verbal ni físicamente. Con el hincha de Gimnasia tengo la mejor relación, no tengo problemas con nadie. Por el contrario, estoy agradecido a la gente que me abrió las puertas y que confió en mí”, dijo y dio por concluido el revuelo en torno a su llegada.
Cabe recordar que los incidentes entre jugadores e hinchas en el albo cuentan con tristes antecedentes, como la amenaza a Damián Luengo con un arma de fuego en 2008.
En definitiva, a veces el accionar de algunos inadaptados, que no representan a la hinchada, crea innecesariamente un clima enrarecido.
 

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