Un nene de 13 años debió ser operado de urgencia a la luz de linternas y de varios teléfonos celulares cuando un corte en el suministro eléctrico y una falla en el grupo electrógeno provocaron un apagón en el hospital pediátrico Avelino Castelán, el más importante de la ciudad de Resistencia.

Las fotografías fueron tomadas por un enfermero de dicho centro de salud, quien quiso registrar las malas condiciones de trabajo, pero enseguida se difundieron en los medios de comunicación que las transformaron en un duro retrato de las carencias en las que deben trabajar los médicos y auxiliares de la red sanitaria provincial.

La cirugía se llevó a cabo el miércoles pasado cuando un joven de 13 años ingresó al hospital como consecuencia de un accidente.

Debido a la repercusión que tuvo la historia y ante las críticas que recibió el Gobierno provincial por el estado de los hospitales, el centro de salud difundió un informe que indica todo se debió a “un hecho fortuito”, que el menor se encuentra fuera de peligro y se recupera favorablemente de la intervención quirúrgica.

Según publica el diario Clarín, Modesto Albornoz, de la Asociación de Profesionales de la Salud Pública del Chaco, dijo que se había enterado por los medios de lo sucedido pero que más allá de las particularidades del caso lo que el episodio demuestra es que “el sistema sanitario de la provincia está desfinanciado desde todos los puntos de vista que se planteen. Acá con la buena voluntad no alcanza, hay que invertir plata”.

Según las autoridades, los profesionales debieron actuar entre sombras porque se produjo “un corte de luz imprevisto” y entonces se iluminaron “con los elementos que tenían a mano” mientras “se aguardaba al ingeniero que vino, con la mayor rapidez posible, a encender el tablero del grupo electrógeno”.

Mientras que la versión oficial dice que el corte duró 15 minutos, el enfermero que difundió las fotos indicó que fueron 40, momento en que llegó el encargado de mantenimiento al hospital para conectarlo manualmente.

Pese a las fuertes críticas recibidas, el subsecretario de Salud, Carlos Franco, elogió el servicio en el Pediátrico: “Hay muy buena calidad de atención y eso se refleja en la satisfacción de los pacientes”.

Conforme con la atención

Por su parte, Rolando Funes, padre del niño accidentado, afirmó que su hijo ingresó al hospital pediátrico a consecuencia de un accidente de tránsito y que “fue muy bien asistido en todo momento” por los profesionales del lugar. “La atención fue excelente y lo que le hicieron es algo increíble por lo que estamos agradecidos”, remarcó pese a las fuertes críticas por el hecho.

En relación con el estado general de su hijo, aseveró que “se encuentra muy bien” y expresó su agradecimiento al personal hospitalario por su asistencia permanente.

Finalmente, al ser interrogado sobre su conocimiento sobre la interrupción eléctrica durante la intervención médica, aseguró: “Siempre estuvimos atentos a lo que ocurría y fue una situación que sucedió pero que se pudo manejar bien”.

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