La eliminación de River de la Copa Sudamericana en un partido en el que fue arrollado por Lanús terminó de romper la relación del hincha con el equipo y Ramón Díaz no se quedó al margen de la sentencia popular: sus jugadores, los que tanto pidió en el último mercado de pases, fueron los más repudiados cada vez que, con el marcador ya definido, tocaban la pelota.

Jonathan Fabbro, Osmar Ferreyra y Juan Carlos Menseguez recibieron los silbidos más estruendosos; con ellos aunque algo más disimulado, también cayó Carlos Carbonero. El fallo de los hinchas se hizo evidente cuando en alguna jugada colectiva intervenían grandes y chicos: los mayores eran abucheados, mientras que los pibes del club eran aplaudidos.

 
La relación del hincha con el equipo venía dando indicios de desgaste ya desde el torneo local, cuando los jugadores se fueron entre insultos tras los partidos con Belgrano y Estudiantes en el Monumental.

 
A este River ya no le alcanza con tener a Ramón Díaz, el técnico más ganador de la historia del club, en el banco. Parece haber agotado su crédito y el futuro le depara un horizonte tan difícil como un jeroglífico: la gente pide que se vayan todos pero en el próximo receso solo podrá incorporar dos jugadores para afrontar un semestre en el que su única posibilidad será salir campeón. El panorama es cada vez más desalentador.

FUENTE: INFOBAE.
 

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