Para demostrar que el triunfo ante Boca no fue pura casualidad, All Boys le dio un duro golpe a Newell's, que se ilusionaba con trepar a la punta y le dejó en bandeja el campeonato a San Lorenzo.

El equipo rosarino, que atraviesa un momento crítico y que no gana desde la fecha 11 (triunfo sobre River Plate por 1-0), salió dormido y antes de los 10 minutos ya estaba dos goles abajo en el marcador por los tantos de Núñez y Espinoza.

Newell's, que apeló nuevamente al 4-3-3, falló -al igual que en los seis cotejos anteriores (cuatro empates y dos caídas)- en todas las líneas.

La lepra defendió mal, no tuvo marca en la mitad de la cancha y no tuvo fútbol ni profundidad en ataque debido a las pobres actuaciones de Maximiliano Rodríguez y David Trezeguet.

Aunque también el albo tuvo mucho que ver con este rendimiento de Newell's, ya que le dio una lección de fútbol, le desbordó por todos lados y lo lastimó cada vez que lo atacó.

Ricardo Rodríguez, en su segundo encuentro como DT en Primera División (la semana pasada le ganó a Boca por 2-0 en La Bombonera), dispuso un 4-2-3-1, que funcionó a la perfección.

Espinoza, la figura de la cancha, quitó, jugó y distribuyó el balón con mucho criterio en la mitad de la cancha y Nicolás Cabrera, Maximiliano Núñez y Alejandro Barbaro le dieron mucha dinámica a un equipo renovado desde la llegada del nuevo DT. Y ni siquiera tuvo que apelar a su goleador Mauro Matos para lastimar en ataque.

Si los dos primeros goles en un lapso breve fueron demoledores, el tercero de Grana, a los 35 del primer tiempo, fue el tiro del final. Newell's quedó fuera de combate.

La diferencia en el marcador fue exigua por lo hecho por uno y otro equipo en el período inicial. No obstante, Newell's, a partir de mostrar otra actitud, empezó a generar juego y descontó con el gol de Pérez a los 20 del complemento.

Pero solo sirvió para decorar el marcador, ya que All Boys (ganó tres de los últimos cuatro cotejos) jugó un primer tiempo brillante y le alcanzó no solo para sumar un triunfo clave en su lucha por conservar la categoría sino para redondear la mejor actuación del año. Sin dudas, el albo está dejando una buena impresión en este final de campeonato y, de mantener el nivel, se podrá salvar del descenso. En tanto, la lepra rosarina, luego de un comienzo alentador de torneo, bajó notablemente su rendimiento y ahora sus chances dependen de un milagro.

 

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