La escuela Nº 4398 Bartolomé Mitre deberá trasladarse a un precario galpón para albergar a mil cien alumnos entre 3 y 12 años porque las obras de refacción encaradas por el Ministerio de Educación de la provincia no llegaron al inicio de clases.

Lo peor fue que la naturaleza desnudó la cruda realidad por la que atraviesa este centenario edificio escolar: sus techos tienen serias roturas que lo hacen peligroso y endeble.

Este lunes apenas cuando comenzó el período lectivo salteño los cielorrasos de los pasillos, aulas de alumnos y las oficinas de la dirección filtraban agua por doquier.

“Estamos muy preocupados por el estado de la escuela. Por lo pronto, se suspenden las clases hasta nuevo aviso, hasta que el informe técnico nos garantice la seguridad de docentes y alumnos”, explicó Lilia Rojas, supervisora de zona del Ministerio de Educación.

El temporal de agua y granizo del 25 de diciembre pasado había dejado averiado los techos de la escuela. La nueva lluvia de las últimas 24 horas perjudicó las retrasadas obras que se realizan en los techos.

Mobiliarios, pintura y cielorrasos resultaron dañados. Libros y documentación depositados en la dirección quedaron bajo el agua. Apenas llegaron los primeros alumnos este lunes en la mañana, las autoridades educativas de la Mitre advirtieron de esta falencias e invitaron a los padres a retirar a sus hijos hasta un nuevo aviso que anuncie el inició de clases sin interrupciones problemáticas.

“Vamos a ver cómo continuamos con las clases. Si esto sigue igual, propondremos trasladarnos a otro establecimiento con los cursos donde se puedan dictar las clases. Esto será definido en las próximas horas”, contó la directora Noemí de Yarade.

Según parece los trabajos ejecutados en los techos iban a paso muy lento. Cuando se preparó el tejado para instalar las tejas se instalaron las láminas de vidrio y no se cubrió el espacio con nuevas tejas.

“Están todos los materiales comprados. Pero las lluvias afectaron mucho la escuela y provocó la demora de los trabajos”, añadió la docente.

A la escuelita Mitre concurren en dos turnos el grueso del alumnado de Campo Quijano. El relevamiento, al cual accedió El Tribuno, detalla que tres aulas no están en condiciones de ser utilizadas en el inicio del período lectivo del presente año.

Esta situación obligaría a las autoridades educativas de la Mitre y con la ayuda del municipio a improvisar aulas en el galpón de la vieja escuela técnica Ingeniero Maury que funcionaba frente a la plaza Martín Fierro.

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Sección Editorial

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