Unas 90.000 personas, según cálculos de medios locales, participaron ayer en varias ciudades búlgaras en marchas de protesta contra la clase política, la corrupción y la pobreza, diez días después de que el Gobierno en pleno presentara su dimisión.

Las principales manifestaciones tuvieron lugar en Sofía y en la ciudad costera de Varna, en las que se han congregado 20.000 y 70.000 personas, respectivamente, según la agencia Bgnes. Esta protesta, que coincide con el día nacional, continúa la oleada de manifestaciones que comenzó hace un mes y que tuvo como detonante los elevados precios de la electricidad, que han obligado a muchos ciudadanos del país más pobre de Europa a reducir el consumo en pleno invierno.

“Mafia”y “El oligarca Borisov en la cárcel” son algunas de las consignas que se han podido oír en la marcha de Sofía, en referencia a Boiko Borisov, el primer ministro cuyo Ejecutivo dimitió el pasado 21 de febrero ante la presión popular.

En Varna, grupos de manifestantes anunciaron que dejarán de pagar las facturas del agua y de electricidad, cuyo suministro está en manos de tres compañías extranjeras, dos austríacas y una checa. Los manifestantes reclaman la nacionalización de la distribución de energía, la reforma de la Constitución, la formación de un gobierno de transición, más participación ciudadana en las esferas de poder y la supresión de la inmunidad parlamentaria.

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