Lionel Messi ingresó en la última media hora ante Athletic de Bilbao y mostró, en sólo dos jugadas (un gol y una asistencia), que su recuperación de la lesión en el bíceps femoral sufrida ante PSG iba por el buen camino. Pero fue sólo eso. Y con el pasar de los días se fue transformando en una ráfaga de buen fútbol en medio de tres semanas marcadas por la molestia muscular.
Desde el 2 de abril, en el empate 2-2 en París, nada fue igual. Lionel tuvo un regreso express en el Camp Nou y en San Mamés, pero en cuentagotas. Y esta tarde, en la revancha de las semifinales ante Bayern Munich, ni siquiera pudo pisar el césped.
 
Vilanova destacó que Leo iba a entrar si Barcelona contaba con opciones en el final del partido
Con la derrota 4-0 en la ida, la Pulga y Tito Vilanova prefirieron no arriesgar de entrada e idearon el plan de que podía ingresar si el equipo marcaba en el primer tiempo. Como el revulsivo ideal para sellar la remontada. Pero sin tantos en la primera mitad, todo fue un casos en la segunda parte. Llegaron los goles de Bayern Munich y se fue apagando la chance de que Messi se sume al juego. El hombre de los récords y de los goles al por mayor se quedó sin resto físico en el momento que el equipo más lo necesitaba. Y eso golpeó en las bases de un Barcelona que no supo reaccionar sin su máxima estrella en el campo de juego.
 
‘Después del entrenamiento de esta mañana, decidimos que en las condiciones en las que estaba no podía ayudar al equipo. En el banco podía estar por si había alguna chance de remontar‘, contó Tito Vilanova en conferencia de prensa. Y destacó que ‘Messi no se sentía cómodo para jugar‘..
 

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