Salta ocupa un papel fundamental en la lucha contra el narcotráfico a nivel planetario. Aunque los países productores de cocaína son Colombia, Perú y Bolivia, la droga se desparrama por todo el globo desde los puertos de Brasil, Colombia y Argentina, señalado como el tercer puerto proveedor de cocaína en el mundo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En este marco, Salta juega un papel clave para el narcotráfico internacional, ya que por sus fronteras entra el 90% de la cocaína que ingresa al país: es el principal abastecedor del tercer puerto exportador de cocaína del planeta.

La información surge de un estudio que recopiló por primera vez la información sobre los embarques secuestrados con cocaína a nivel global de 2001 a 2012. Después de los puertos de Brasil y Colombia, los argentinos son los principales despachantes de cocaína. Antes de repartirse por los cinco continentes, el estupefaciente predilecto de todas las grandes capitales ingresa mayoritariamente por Salta. La frontera salteña con uno de los tres principales países productores de la droga, la República Plurinacional de Bolivia, se mantiene sin radares desde hace más de 10 años; la Justicia está sobrecargada y con pocas herramientas; las fuerzas federales son insuficientes hasta para el juez federal Julio Bavio, quien dijo que faltaban 1.000 gendarmes en la frontera, de los apenas 991 que existen hoy en día. Con todas estas bondades, no es de extrañar que la frontera salteña sea la puerta por la que se abastece el tercer puerto exportador de cocaína del mundo.

Desde ahora, la Argentina estará en el foco de las naciones que combaten el narcotráfico y la provincia no quedará afuera de la observación internacional. Es que Salta es la principal puerta de entrada de la cocaína al país, particularmente, Salvador Mazza, en la frontera con Bolivia, según el primer estudio de narcotráfico de la provincia, elaborado por el actual ministro de Seguridad provincial en su paso por la Agencia Antidrogas local. Según ese estudio, se calcula que el 90% de la cocaína que ingresa a la Argentina lo hace por Salta. Ahora la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) anunció esta semana en Viena, Austria, que el país es el tercer puerto proveedor mundial de cocaína, detrás de Brasil y Colombia, según el Informe Mundial sobre las Drogas 2013. “Las redes criminales son empresas multirregionales que generan miles de millones de dólares. Lo recaudado por el tráfico de drogas equivale a 2,1 billones de dólares, o el equivalente al 3,6 % del PBI mundial”, dijo en Viena, el director ejecutivo de UNODC, Yury Fedotov.

El negocio en manos argentinas

El informe de la ONU criticó la falta de información oficial desde 2010 por parte del Gobierno. En ese año, calculó, los decomisos llegaron a 7.237 kilos. En 2009, el Gobierno nacional había informado a la ONU sobre la captura de 12.643 kilos de cocaína que fue el año récord. Después se dejó de colaborar con ese informe anual internacional. Gendarmería Nacional es la fuerza de seguridad que se encarga de combatir un negocio que en 2010, según la DEA, la Agencia Antidrogas estadounidense, “llegó a las 70 toneladas de cocaína” en la Argentina y puestos en Europa, unos 3.500 millones de dólares. El informe, sin mencionarlo, revela un dato que ya fue revelado por este diario: el negocio del narcotráfico de la cocaína boliviana es una estructura delictiva montada en Argentina con actores argentinos. Solo hace falta decir, para confirmar esta afirmación, que de cada 50 mil dólares que deja cada kilo de cocaína colocado en Europa, solo 3.500 dólares quedan en manos de los productores bolivianos y 46.500 se reparten entre un complejo circuito de postas dentro del territorio argentino. En Australia, cada kilo de cocaína se paga a 250.000 dólares.

“Es absolutamente cierto. La elite política sudamericana se sirve muchísimo de la renta del narcotráfico. El año pasado movió un negocio de 72 mil millones de dólares. El narcotráfico genera el PBI de varios países sudamericanos, indirecta o directamente. Muchos presidentes en América del Sur no reconocen al narcotráfico como un atentado contra la seguridad internacional, según el último informe de la OEA sobre el narcotráfico de 2013”, dijo el experto en Defensa Ricardo Runza, consultado por El Tribuno.

No es ninguna sorpresa

Aunque la información ahora es pública mundialmente, el Gobierno nacional y provincial, sostuvieron hace apenas semanas distintos argumentos a favor de las pocas medidas implementadas. “El Operativo Escudo Norte ha dado resultados positivos, por lo que resulta conveniente dar continuidad al mismo, con el propósito de combatir el delito y la violencia asociados al narcotráfico en el norte del país, así como también el contrabando y la trata de personas”, dijo el jefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner en su presentación de este año en Senadores.

El 70% de las piezas importadas

Según la página del INVAP, el encargo de los radares responde a la necesidad de “desarrollo, construcción e instalación de radares para satisfacer las necesidades del nuevo sistema”, de acuerdo al Plan Argentino de Desarrollo de Sensores Radar, cuyo objetivo es nuclear las capacidades del país en la materia a fin de lograr desarrollar y construir sensores radar primarios, secundarios y meteorológicos, con tecnología propia y moderna. El sistema prometía estar operativo en 2011. En Salta todavía no se conocen los radares, que además funcionan por horas. Según el experto en Defensa, Ricardo Runza, consultado por El Tribuno, los radares del INVAP fueron fabricados con un 70% con componentes extranjeros.

 

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