Un niño de cinco años perdió la vida en la tarde de ayer al caer en un foso de cuatro metros de profundidad, construido alguna vez como letrina, en villa Floresta, en el este de esta capital.

Cerca de las 14 el chico, identificado como Emanuel Guitián se encontraba jugando en un lote semiabandonado, de los que pululan en villa Floresta, después de las diversas expropiaciones realizadas para construir un acceso para el transporte pesado que aún está inconcluso y que lleva décadas sin solución.

El lamentable accidente ocurrió en el fondo de un inmueble de la calle Saravia Castro 1700.

El Sistema de Emergencias 911 fue alertado por la madre del pequeño infortunado. La mujer narró que el menor, Emanuel, se encontraba jugando en inmediaciones de la fosa abandonada, cuyo agujero mortal se hallaba tapado con una chapa vieja.

El pozo ciego se encuentra en un terreno que fue expropiado en su momento y vuelto a ocupar, y cuyos moradores no estaban en ese momento.

El niño desapareció de la faz de la tierra y su madre, afligida, comenzó a buscarlo por el vecindario.

Minutos después se dio cuenta de que el chico podría haber caído en la trampa del pozo ciego y desesperada pidió ayuda al vecindario.

Un aspirante a agente de la Policía de la Provincia, quien cursa el primer año, domiciliado en las cercanías acudió de inmediato a ayudarla y, al observar al pequeño en medio de los restos orgánicos, procedió a rescatarlo. El chico fue asistido en la boca del pozo, pero ya había fallecido.

El deceso del pequeño fue corroborado luego por profesionales del Samec.

Minutos después de la desgraciada noticia concurrió al lugar el médico legal de la Policía.

El cadáver fue trasladado a la morgue del hospital San Bernardo para la autopsia y determinar las causas del fallecimiento.

Hasta las últimas horas de ayer la Policía no suministró el informe de la autopsia ordenada por la Justicia, por lo que no se sabe a ciencia cierta si el niño falleció a causa del impacto o ahogado en los desechos del pozo utilizado como letrina.

Vecinos alertaron anoche acerca de varios inmuebles que fueron expropiados en su momento y que fueron abandonados por las familias a quienes indemnizaron y que poco tiempo después fueron nuevamente ocupados por terceros y reconstruidos al quedar inconclusa la obra del acceso para el transporte pesado.

“Aquí quedaron muchos terrenos que el tiempo convirtió en aguantaderos y numerosos pozos que no fueron rellenados y están al acecho de otra víctima o desgracia”, se quejó un vecino entrevistado anoche por El Tribuno.

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