Confinado al sótano de una prisión secreta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Rumania desde hace diez años, Jalid Sheij Mohamed, el autor intelectual confeso de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York e ingeniero mecánico, pidió autorización para diseñar una aspiradora. El encargado de la prisión llamó a la sede de la CIA y un director aprobó la solicitud, según publicó la agencia internacional de noticias AP.

Mohamed había sufrido el más brutal de los duros métodos de interrogatorio de la CIA y confesó una serie de atrocidades. Pero la agencia no tenía un plan a largo plazo para él. Algún día, podría resultar útil. Tal vez, incluso sería juzgado un día. Y para eso, tenía que estar cuerdo.

“No queríamos que se volviera loco”, explicó un exfuncionario de la CIA, uno de varios que habló a condición del anonimato porque no está autorizado a hablar de las prisiones de la CIA, ahora cerradas, o el interés de Mohamed en las aspiradoras.

Así que usando esquemas de internet como guía, Mohamed empezó a modificar la ingeniería de uno de los electrodomésticos más cotidianos.

Que la CIA posea uno de los planos de aspiradora más clasificados del mundo es un subproducto peculiar y duradero del controvertido programa estadounidense de detención e interrogatorios.

De acuerdo con la propia CIA, los métodos del programa fueron “diseñados para dislocar psicológicamente” a las personas. Pero una vez que los interrogatorios pararon, la agencia tuvo que tratar de reparar el daño psicológico infligido a los detenidos.

La CIA aparentemente logró mantener a Mohamed cuerdo. Parece estar en buen estado de salud, según los registros militares.

A otros no les ha ido tan bien. Los terroristas acusados de al-Qaeda, Ramzi Binalshibh y Abd al-Nashiri, que también estuvieron detenidos en Polonia y Rumania con Mohamed, han tenido problemas mentales. Al-Nashiri sufre de depresión y trastorno de estrés postraumático. Binalshibh está recibiendo tratamiento para la esquizofrenia con una gran cantidad de medicamentos anti-psicóticos.

“Se sabe que cualquier tipo de aislamiento prolongado en prisión, máxime en las circunstancias que se describen en la prensa, tiene un fuerte impacto en la condición mental del detenido”, detalló Thomas Durkin, el ex abogado civil de Binalshibh. Durkin se negó a discutir el caso de Binalshibh.


Fuente: Infobae

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