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Influencia andina: rituales paganos y religiosos

Viernes, 02 de agosto de 2013 08:59

La cultura andina deja entrever cada año con más fuerza su influencia en todo el territorio provincial. Esto se vislumbra en la expresión de rituales paganos, como las honras a la Pachamama, y religiosos, como la veneración a la Virgen de Urkupiña. Esta última es una festividad originaria de Bolivia que se celebra del 14 al 16 de agosto en Quillacollo, Cochabamba, donde según la tradición la Virgen se le apareció a una pastorcita.

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La cultura andina deja entrever cada año con más fuerza su influencia en todo el territorio provincial. Esto se vislumbra en la expresión de rituales paganos, como las honras a la Pachamama, y religiosos, como la veneración a la Virgen de Urkupiña. Esta última es una festividad originaria de Bolivia que se celebra del 14 al 16 de agosto en Quillacollo, Cochabamba, donde según la tradición la Virgen se le apareció a una pastorcita.

Salta, por su ubicación fronteriza, recibió en las últimas décadas fuertes oleadas de inmigrantes bolivianos que influyeron decididamente en el comercio, la gastronomía, la música, el lenguaje y también en lo religioso. Este último caso es, quizás, el más visible y se ve reflejado en la enorme masa de católicos que se sumaron a la devoción a la Virgen de Urkupiña. Hasta no hace mucho tiempo esta veneración estaba acotada a los residentes bolivianos. Hoy sus devotos pueden contarse por decenas de miles, compitiendo incluso con cultos locales como los del Cristo de Sumalao o la Virgen del Perpetuo Socorro.

Si bien la fiesta central tiene lugar a mediados de agosto, la celebración se extiende a lo largo de todo el mes y hasta entrado octubre debido a los cientos de fraternidades que, una tras otra, organizan festejos y desfiles en todas las localidades del interior.

Peregrinos

Las peregrinaciones con la sagrada imagen son acompañadas, en muchos casos, por la danza de caporales, tobas, waca waca, pujllay, suri sicuri, morenadas, diabladas, tinkus, kallahudas e inti huayras, que ensayan durante todo el año para ofrecer lo mejor de su arte a la venerada Virgen.

Los desfiles rebasan de colorido con sus trajes exóticos y los altares son rodeados de botellas de agua e imágenes de la Virgen que "van a oír misa" y recibir la bendición de los sacerdotes, que los devotos acogen como símbolo de protección y unión. Durante esos días no hay cambas ni collas, salteños ni jujeños, ricos ni pobres. Es un momento y un espacio de permanente encuentro y confraternidad entre seguidores de la Virgen de Urkupiña.

La primera aparición

Según la tradición, en época de la colonia, en el paraje de Quillacollo, departamento de Cochabamba, a una niña pastora un día se le apareció una hermosa señora que cargaba en sus brazos a un pequeño, la que se convirtió con el correr de los días en su amiga.

Para la pastorcita, conversar con la señora, quien hablaba en quechua, y jugar con el niño se convirtió en cotidiano. Un día les contó a sus padres de esa señora con la que se encontraba.

Extrañados, ellos comentaron la situación con el cura local y con algunos vecinos, quienes decidieron cerciorarse de la veracidad del relato.

Un 15 de agosto aparecieron los padres y algunos vecinos donde la niña pastoreaba sus ovejas. Grande fue la sorpresa cuando la vieron acompañada de la señora y su hijo. El asombro se apoderó de la gente, cuando vieron que lentamente la señora y el niño empezaron a subir al cielo. La gente preguntaba en voz alta: ¿Dónde está la señora?, a lo que la pastorcita muy feliz respondía señalando hacia el cielo:?Ork hopiña, ork hopiña?, que en quechua significa ?ya está en el cerro?. En el lugar encontraron la bella imagen de una mujer con su hijo, a la que denominaron Virgen María de Urkupiña, nombre castellanizado por el que actualmente se la conoce. Allí se construyó un templo, que desde entonces es venerada por el pueblo boliviano. Actualmente se trasladó la imagen a Quillacollo, donde llegan miles de peregrinos para venerar a la patrona de la integración nacional boliviana.

En la frontera norte

El miércoles, casi la mitad del pueblo de Salvador Mazza participó de la entronización de la imagen de la Virgen de Urkupiña, en la capilla erigida en su honor, ubicada en barrio San Martín.

La Virgen fue trasladada en procesión desde la iglesia Nuestra Señora de Luján. Participaron de la ceremonia miles de fieles y más de 15 agrupaciones de caporales y tinkus.

De esta forma, se da inicio a la novena que culminará con la fiesta central el 14 del corriente, cuando la localidad fronteriza reciba a miles de devotos que ingresarán danzando y orando por el puente internacional, y a misachicos portando imágenes de la Virgen llegados desde diversos parajes del norte provincial. Se trata de una jornada en la que confluyen múltiples culturas, en pos de una veneración cada vez más multitudinaria. 

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