Más de 3.000 peregrinos de la Puna salteña y de la provincia de Catamarca ya se encuentran en la localidad de Campo Quijano. Llegaron a las 19.45 a la parroquia Santiago Apóstol. A pesar del frío, cientos de vecinos del pueblo y servidores de la iglesia los recibieron de forma cálida. Los aplausos se hicieron sentir por algunos minutos.

Un grupo de 50 obreros de la mina Martillo de Catamarca partió el viernes 6. Luego se sumaron otros 15 de la mina Santa Rita de Patito de Los Andes, de algunas empresas de la zona y de Olacapato, de Santa Rosa de Pasto Grande, familias de obreros que luego se fueron luego uniendo en distintos puntos hasta llegar a San Antonio de los Cobres, donde se unió el grupo mayor. En el camino, devotos de otros pueblos también se fueron agregando.

Los peregrinos en agradecimiento al recibimiento y como una manera de festejo de haber cumplido con otra estación, brindaron a los presentes su danza típica. De fondo se acoplaba el sonido de los redoblantes y los cánticos cristianos.

El ver sus rostros abatidos por el cansancio es un momento muy emocionante. Abrazados a sus cuadros o trayendo en andas a imágenes del Señor y la Virgen del Milagro fueron recibidos por cientos de lugareños y servidores de la iglesia.

Monseñor Dante Bernacky los acompañó durante la peregrinación y celebró una misa especial en la parroquia de Campo Quijano. Es el sexto año que el religioso se suma a un grupo de peregrinos.

Los cientos de servidores organizaron a la gente, el servicio sanitario colaboró curando los pies y haciéndoles masajes. También les ofrecieron comida a los peregrinos de San Antonio de los Cobres.

El contingente en general descansará un rato en las instalaciones de la planta de Bórax, mientras un grupo de mujeres viste a la Virgen del Valle y varias otras imágenes. Partirán a las 2 de la madrugada hacia la Catedral Basílica, de la ciudad de Salta.

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