Ernestina de Lectoure, la viuda de Tito Lectoure, dejó escrito en su testamento, su deseo de donar el 100 por ciento de su parte del estadio a Cáritas Buenos Aires y a los salesianos de San Juan Bosco, mientras que el restante 5 por ciento, pasará a manos de sus sobrinos.
Luego de que la Inspección General de Justicia (IGJ) resuelva la cuestión reglamentaria, ambas entidades podrán hacerse cargo de su parte del testamento.
La viuda de Lectoure murió el pasado 9 de febrero a los 95 años luego de una intensa lucha contra la enfermedad. Ella no tenía hijos.

Aún no se sabe con exactitud qué ocurrirá con el estadio. Mientras algunos hablan de una posible venta para la construcción de una torre de viviendas, otros afirman que su fin será de uso comercial, como otros inmuebles que administra la iglesia.
Lo cierto es que no se sabe con exactitud con que fines se explotará el lugar. Ni Cáritas ni la Sociedad Salesiana confirmó ni negó nada.
 
El Luna Park fue declarado en el 2007 “Monumento histórico nacional”, es decir que cualquier modificación en el edificio deberá ser autorizada por la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación. “Tras la muerte de Ernestina, única gerente de la sociedad, el Luna Park está acéfalo hasta que la IGJ apruebe la inscripción de las cuotas a las dos entidades de la Iglesia”, dijo Miguel Angel Lectoure, sobrino de Ernestina y Tito.
 
 

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