El miedo a la soltería se extiende entre las mujeres mayores de 30 años en Arabia Saudí, donde más de 1,4 millones siguen sin poder casarse por el alto coste de la dote, el desempleo y las tradiciones tribales.

Naual, de 32 años, nunca se imaginó que se iba a quedar soltera por preocuparse más en concluir su enseñanza universitaria. “Es difícil que a una joven como yo le pida la mano alguien cercano a su misma edad, porque la sociedad considera solterona a una mujer que supera los treinta años”, dice con tristeza.

Agrega que eso hace que la joven se vea obligada a unirse a un hombre mucho mayor que ella o casado y con hijos, lo cual está permitido por el islam, dado que el creyente varón puede tener hasta cuatro esposas si es igual de justo y equitativo con todas.

No hay una edad mínima oficial para casarse, pero se considera que las chicas están en edad cuando alcanzan la pubertad, que en algunas regiones remotas puede darse a los trece o catorce años.

Haber cumplido la treintena no es el único obstáculo para las saudíes, quienes suman el 49% de la población. También influyen los elevados gastos de las bodas y el desempleo. Incluso hay jóvenes que, por no disponer de la dote y otros gastos del matrimonio, prefieren casarse con extranjeras. Es que si la novia es saudí, la dote que debe pagarle el novio puede alcanzar los 53.000 dólares.

 

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