Cultura
Susana Martorell de Laconi: Güemes aspiraba a la libertad americana en toda la grandeza de la expresión
Mucho se ha escrito sobre el general Martín Miguel de Güemes, afortunadamente. Sus estrategias, sus métodos de trabajo y lucha, su pensamiento, sus ideales.
Y aquí cabe un espacio especial para el Ideario del general Martín Miguel de Güemes, libro de Susana Martorell de Laconi, que presentará en sociedad mañana el extitular de la Academia de Letras y actual presidente de la Academia Argentina de Educación, Pedro Luis Barcia. Preparado por pedido de la Academia Argentina de Letras para incorporarse a la colección Ideario de los próceres argentinos, la doctora en Letras y profesora salteña se lanzó a un arduo y exhaustivo trabajo de investigación para bucear en lo más profundo del sentimiento patriótico del héroe gaucho.
¿Este trabajo pretende mostrar a Güemes fundamentalmente como hombre integral, despojado de la mirada de héroe que hoy tenemos sobre él? ¿Cuánto tiempo demandó el análisis, volcado en las más de 700 páginas del libro?
Mucho, pero como en 1999 había publicado La tierra en armas: estudio (crítica literaria sobre la obra de Juan Carlos Dávalos), me introduje desde entonces en la vida de Güemes a través de las investigaciones de Luis Colmenares, Bernardo Frías, Atilio Cornejo, entre muchos otros autores, artículos y resúmenes de congresos y conferencias. Efectivamente, a través de sus cartas y escritos, todo documentado, intento que hable el hombre desde su propio interior, sin descuidar el momento histórico.
Todos esos documentos ¿le permitieron entonces llegar a conocer sus valores?
Su idea esencial era enorme: la libertad de las Provincias Unidas del Sur. No se trataba de defender a Salta o lo que hoy es la Argentina. Su propósito fue el mismo que guió a San Martín, con quien mantuvo una nutrida correspondencia. Y el entendimiento entre ambos fue enorme. Cuando San Martín llega a Salta en 1814 para hacerse cargo del Ejército del Norte, comparten tácticas para ingresar por Humahuaca al Alto Perú, actual Bolivia. Juntos evalúan que era imposible por la gran cantidad de guerrillas o republiquetas en la zona y, en consecuencia, San Martín le confía a Güemes la jefatura de las avanzadas del norte tras evaluar su metodología de defensa y triunfos obtenidos.
Esto perfila los valores que lo guiaban...
En esa etapa de su vida es claro percibir su valentía, pero para afirmarlo hay que remarcar qué es lo que hizo. En ese sentido, su principal valor fue la amistad, que quedó demostrado en su trato con Belgrano y en lo que sus contemporáneos dejaron escrito sobre él. En el análisis fue necesario introducirme también en la acción militar que desplegó y conocer todas las cartas que escribió. Esto mereció que la tercera y cuarta sección del libro sean antologías.
A excepción de un retrato, es muy escaso el material que hoy nos muestre su imagen física. ¿Sería timidez o hubo otra razón?
Güemes tenía grandes enemigos internos. San Martín lo había nombrado jefe de la zona del río Pasaje, y en 1820 general en jefe del Ejército de Observación. Para llevar adelante su misión, el salteño tenía que buscar recursos que aquí no tenía y pidió ayuda a los finqueros españoles y a los criollos, ya nacidos en estas tierras. Carne, granos, mulas le fueron concedidos, pero llegó a un punto que no pudo pagar, lo que enfureció a esas familias, que preferían estar bajo el yugo de España y no ser libres. Así se granjeó la enemistad de lo que se denominó "La patria nueva", familias que finalmente lo traicionaron, emboscaron y llevaron a la muerte.
El análisis de sus escritos, ¿lo muestran como un hombre con educación superior?
No fue solamente un caudillo, sino un hombre preparado académicamente, más allá de la carrera militar. Está demostrado en su redacción y, como dato interesante, menciona al doctor Antonio de Castro, a quien consideraba su maestro y mentor.
A partir de esta recorrida por su vida pública, ¿cuáles son los valores que destaca?
Yo anoté, con absoluta certeza, quince valores de Güemes, pero hay muchos más. El primero fue el patriotismo, pero no debe entenderse como un término que por repetido está gastado. Aspiraba a la libertad americana en toda la grandeza de la expresión, al mismo nivel que lo visualizaba San Martín. El segundo y enorme valor fue la bondad.
Este año y en los últimos tiempos hay una interesante producción de obras sobre Güemes. ¿Se puede interpretar como un redescubrimiento?
Esta revitalización nació con el salteño Joaquín Castellanos, luego hubo acciones esporádicas y estuvo olvidado por mucho tiempo. Afortunadamente, hoy se observa una mirada más fuerte en Buenos Aires sobre este hombre, a quien San Martín había valorado en su completa magnitud. La gran epopeya güemesiana fue entre 1816 y 1820, que no debemos olvidar.