Tenía 13 años cuando su madre murió y ella tuvo que mudarse a lo de sus abuelos, en Villa Floresta. En su nueva casa, comenzó un capítulo de su vida que incluye mentiras, violencia sexual y persecución. En marzo, la Justicia ordenó que el padre de su mamá pase 13 años en la cárcel de Villa las Rosas por haber abusado de ella durante toda su adolescencia. Con menos de 18 años, tuvo dos hijos como producto de las violaciones del anciano, que también fue condenado a pagarle 50.000 pesos por los daños morales. Su caso es uno de los que tuvieron que resolver este año los jueces, en una provincia que registra, al menos, una denuncia diaria por abuso. 

Solo entre principios de enero y el 15 de mayo de 2014 hubo 74 sentencias condenatorias o absolutorias por este tipo de causas en el distrito que comprende a Salta Capital y otros 13 departamentos. También se registraron 138 denuncias de víctimas de violencia sexual en este periodo, un promedio de una nueva cada 24 horas. 
Desde principios de 2013, se abrieron 556 investigaciones por este delito contra la integridad según indican los registros judiciales a los que accedió El Tribuno.
El lazo familiar entre las víctimas y los victimarios es un dato que se repite en gran número de expedientes, lo que marca un rasgo generalizado del problema social del abuso. De acuerdo con datos de Unicef, el 80 por ciento de las violaciones a niños se produce en el entorno familiar.
En marzo se conoció el caso de una chica de Villa Floresta que tuvo dos hijos como producto de los abusos de su abuelo, un hombre de 75 años que fue condenado a 13 años de prisión. El fallo sostuvo que el acusado se aprovechó del lazo familiar y de la convivencia con la niña.
La sala tercera del Tribunal de Juicio de Salta ordenó que el hombre cumpla la sentencia en la cárcel de Villa las Rosas y le revocó el beneficio de la prisión domiciliaria que le habían concedido por su edad.
El anciano comenzó a violar a su nieta cuando tenía 13 años. Ella esperó a cumplir 18 para mudarse a un asentamiento con sus dos hijos. Pero como el abuelo la encontró y pretendía seguir con los abusos, se decidió a denunciarlo.
Con diferencia de lugares, fechas y protagonistas, las historias de este tipo se repiten por miles en las oficinas de Ciudad Judicial. Las investigaciones o los fallos judiciales exponen los alcances de esta forma extrema de la violencia de género en Salta.
El 17 de febrero la Justicia condenó a nueve años y seis meses de prisión a un hombre que abusó de la hija de su pareja, de solo 12 años. 
El caso había sido denunciado en 2012 por la madre de la niña, que descubrió que la violó cuando ella estaba trabajando y él debía cuidarla. 
El 19 de febrero sentenciaron a 11 años de prisión a un hombre que atacó a su nieta de 10 años. La Justicia encontró al hombre culpable de abuso sexual gravemente ultrajante.
El 25 de febrero, el Poder Judicial envió a la cárcel un hombre que había violado a sus dos hijas y fue descubierto por el hermano de las chicas. Le dieron 12 años de prisión y ordenaron que hiciera tratamientos psiquiátricos.
El 26 de febrero se dictó una pena de 11 años para un hombre de 54 años que abusaba de sus dos sobrinas, de 9 y 16 años. El caso salió a la luz cuando la mayor de las chicas empezó a tener profundos problemas psicológicos y reveló lo que sucedía.
El 27 de febrero sentenciaron a 14 años a Miguel Beleizán, un hombre al que la Policía descubrió cuando sometía sexualmente a dos nenas de 11 años en un auto, al costado de una ruta en Joaquín V. González.
Por los abusos y otros casos de violencia de género, la organización Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana) viene reclamando que se declare una emergencia provincial.
La organización realizó una manifestación frente a la Legislatura el 12 de junio. Uno de los principales pedidos fue el de abrir unidades especializadas para dar contención sanitaria y psicológica a las mujeres que sufrieron algún tipo de ataque y crear unidades que se encarguen de que los agresores hagan tratamientos. 
Mumalá destacó que declarar una emergencia permitiría destinar más recursos para la prevención y la asistencia a las víctimas de un delito que ya se instaló entre los que más demandan la intervención de la Justicia en Salta.

Abusó de la hija de su pareja, que tenía 12 años

El juez de la sala tercera del Tribunal de Juicio, Alberto Fleming, condenó el 17 de febrero a nueve años y seis meses de prisión a un hombre por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por la convivencia en perjuicio de la hija de su pareja, de 12 años.
El acusado fue denunciado por la madre de la nena, que descubrió que la había violado cuando ella estaba trabajando.

Once años por violar su nieta de solo 10 años

La sala primera del Tribunal de Juicio dictó el 19 de febrero una sentencia de 11 años de prisión para un hombre que abusó de su nieta de diez años. El hombre fue condenado por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual simple agravado por la convivencia. La denuncia se había presentado un año antes, cuando la niña contó a sus familiares lo que estaba ocurriendo.
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A la cárcel por violencia sexual contra sus hijas

El 25 de febrero, la sala cuarta del Tribunal de Juicio condenó a un hombre a pasar 12 años en la cárcel por abusar sexualmente de dos de sus hijas. El acusado, de 38 años, fue denunciado en marzo de 2010 por violar reiteradamente a la menor de las niñas y ya había sido juzgado en 2007 por cometer el mismo delito contra su hija mayor. Le ordenaron hacer tratamientos psicológicos.

Preso por atacar a sus sobrinas de 9 y 16 años 

La Justicia condenó a 11 años de prisión a un hombre de 54 años que violaba a sus dos sobrinas, de 9 y 16 años, el 26 de febrero. La madre de las niñas había presentado la denuncia en noviembre de 2012, cuando se enteró de lo que sucedía por una carta que escribió una de sus hijas.
El acusado fue sentenciado por abuso sexual con acceso carnal agravado por la guarda.

Sentenciado por abuso gravemente ultrajante

El juez de la sala primera del Tribunal de Juicio, Guillermo Alavila, le dio seis años de prisión a un hombre de 69 años por “abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores” el seis de marzo. El hombre fue condenado por violar a dos nenas de 5 y 4 años en El Tala, en mayo de 2012. Según trascendió, cometió el delito cuando trasladaba a las niñas en su vehículo.

Violaba a sus dos hijas, que tenían 13 y 14 años

Un hombre de 42 años recibió una pena de 13 años y 6 meses de prisión por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en perjuicio de sus dos hijas, de 13 y 14 años, el 19 de marzo. El imputado fue denunciado por la madre de las niñas, luego de que ellas le contaran que estaban siendo víctimas del abuso y de los golpes de su padre.

Fue víctima de su padre entre los 9 y los 12 años

La sala cuarta del Tribunal de Juicio dictó el 15 de mayo 11 años de prisión para un hombre de 38 años por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en perjuicio de su hija.
La víctima era la mayor de cinco hermanos y sufrió las violaciones de su padre desde los 9 y hasta los 12 años. Recién entonces se animó a contarle a su madre lo que estaba padeciendo.

Llevaba 8 años sufriendo abusos de su tío

La sala cuarta del Tribunal de Juicio envió a la cárcel por ocho años a un hombre que violó a su sobrina. El condenado, de 53 años, fue considerado autor del delito de abuso sexual agravado por la convivencia el 10 de junio. La víctima tenía 13 años y había empezado a sufrir adicción. Su madre denunció el caso cuando la nena contó que llevaba 8 años padeciendo los abusos de su tío. 

Tuvo un hijo de su padrastro a los 13 años

La sala tercera del Tribunal de Juicio resolvió que un hombre deberá pasar 12 años en prisión por violar a la hija de su pareja, que tenía 13 años y tuvo un bebé como producto del abuso sexual.
El acusado, de 42 años, fue encontrado culpable en un fallo del 19 de junio. El caso se conoció cuando la nena dio a luz. Nadie había notado hasta entonces que estaba embarazada. 

Un delito agravado por la convivencia y la guarda

El 11 de abril la Corte de Justicia de Salta confirmó la condena de once años de prisión efectiva que había impuesto la Cámara Primera en lo Criminal para un hombre que abusó reiteradamente de una nena de 9 años con la que convivía.
La niña estaba bajo la guarda del acusado, que la sometió a hechos de violencia sexual y fue sentenciado por abuso con acceso carnal agravado por el vínculo. 
 

ENTREVISTA: Gabriela Gaspar. Titular de Cladem*

 “Hay que implementar la educación sexual integral”

Considero que, frente a los casos de abusos sexual, que en su gran mayoría se producen dentro del ámbito familiar, juega un rol fundamental y primordial la escuela, puesto que son las y los docentes los que conviven a diario con niños y niñas que puedan estar evidenciando ser posibles víctimas de violencia sexual, cualquiera fuera su manifestación.

Una de las maneras de prevenir el abuso sexual es comenzar a trabajar la temática desde el nivel inicial a través de la efectiva implementación de educación sexual integral en las escuelas. Esto no significa que a los niños y niñas haya que hablarles específicamente de lo que es una violación, sino que es primordial comenzar a instaurar conciencia sobre el cuidado de sus cuerpos, el reconocimiento de la intimidad propia y ajena, la expresión de los afectos y el respeto por los sentimientos y necesidades de los demás.

Como así también es necesario contar con espacios propicios para generar en los niños y niñas el desarrollo de comportamientos de autoprotección, distinguiendo cuándo una caricia o manifestación de afecto puede ser adecuada y cuándo no lo es.

Si bien, no es una responsabilidad exclusiva y propia de las y los docentes, no debemos olvidar que es fundamental trabajar con las familias, sobre todo con las mujeres víctimas de violencia de género (debido a la “naturalización” de las conductas violentas vividas en el hogar) Por eso es fundamental abordar el abuso sexual también desde una perspectiva de género.

El hecho de que exista cierto grado de concientización sobre la violencia de género no significa que todas las mujeres que son víctimas se reconozcan como tales. No hay que culpabilizarlas ni revictimizarlas, sino que se deben tomar medidas efectivas de erradicación de la violencia de género, que tiene una de sus más perversas manifestaciones en la violencia sexual. Por eso, sigue siendo una materia pendiente lograr que los varones violentos dejen de serlo.

Y una de las maneras de comenzar a educar es propiciando un uso igualitario del aula y del patio entre varones y mujeres en las escuelas. También se debe promover la igualdad a través de los juegos y juguetes, tanto en el hogar como en las aulas, sin considerar que éstos no son “exclusivamente de varones” o “exclusivamente de mujeres”. Así se pueden comenzar a desnaturalizar los modos socioculturales de ser niño y de ser niña y generar, desde la infancia, una participación más democrática.

*Gabriela Gaspar es abogada y representante en Salta de Cladem (Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer)


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