Un grupo de arqueólogos, dirigidos por el investigador del Conicet Alfredo Tomasini, retomó ayer la excavación de un fuerte que se encuentra enterrado en el centro de la ciudad perdida de Esteco, cuyas ruinas se hallan en Río Piedras, en el departamento de Metán.

La cuidad de Esteco, cuyo nombre oficial era Nuestra Señora de Talavera de Madrid, fue construida en 1609 y destruida por un terremoto el 13 de septiembre de 1692. El suceso dio origen al culto del Señor y la Virgen del Milagro.

“Hemos retomado las tareas que dejamos iniciadas el año pasado, cuya primera etapa concluyó en octubre, luego de un histórico hallazgo”, dijo Tomasini a El Tribuno.

Los trabajos permitieron determinar con certeza que el fuerte de San Carlos de la segunda Esteco, construido en 1665, es uno de los mejores conservados de la región, que fue conocida como la Frontera de Salta.

Las tareas se centraron en tres sitios: el muro noroeste del fuerte, el bastión ubicado en el extremo norte y a unos 300 metros en una pared de una vivienda con un derrumbe de tejas.

Se trata de alrededor de 37 metros cuadrados, de los cuales 27 corresponden a la mencionada construcción y el resto a la pared de la casa, que tiene un derrumbe de tejas en un sector que correspondería a una galería.

Para proteger el hallazgo de los factores climáticos, principalmente de las tormentas, se habían techado los sectores con estructuras de palo bobo y quebracho que fueron cubiertas con plástico de silo bolsa.

Los adobes están impecables, por ejemplo, hay dos paredes de 3.10 metros que eran parte del torreón norte del fuerte. Eran cuatro los bastiones orientados hacia cada punto cardinal en los que se emplazaba la artillería que utilizaban en la época para defenderse de los ataques de los indios guerreros del Chaco, mocobíes, tobas y otros.

 

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