Argelia, empujada por la calidad y los goles de Islam Slimani, traspasó la frontera de la fase de grupos, gracias a su empate contra la decepcionante selección rusa de Fabio Capello, en la tercera jornada de un grupo H que ha dominado con mano de hierro Bélgica, que ante Corea del Sur sumó su tercer triunfo (1-0).

Los diablos rojos son junto a Argentina y Colombia, los únicos que han copado los puntos y dan la sensación de que, por más que lo nieguen, cada vez están más convencidos de que se encuentran ante una oportunidad histórica.

No han completado un partido ideal, porque aún sestean en muchas fases del juego, pero es un equipo que gana enteros conforme avanza la competición; Wilmots siempre ha acertado con los cambios y ante Corea se sobrepuso a la expulsión en el minuto 45 de Steven Dafour, por una dura entrada en el centro del campo.

La selección belga comienza con el mejor guardameta del torneo, Thibaut Courtois y suele acabar los partidos con la gran revelación, Divock Origi, un joven de 19 años que ha revolucionado al equipo cada vez que ha entrado en el segundo tiempo.

Fue Courtois quien mantuvo a Bélgica en el primer tiempo, cuando más apretó una selección coreana que precisaba la goleada, y fue Origi el que creó la jugada decisiva, un disparo lejano que no acertó a despejar el guardameta asiático y que remachó libre de marca el lateral y capitán Jan Vertonghen.

En Curitiba, mientras, Rusia estaba obligada a ganar y, por primera vez en el torneo, salió dispuesta a ello desde el principio. Capello no cedió ante la petición mayoritaria de alinear a Alan Dzaoev, pero sí que juntó en el ataque a Kerzhakov y Kokorin y éste, por fin, dio muestras del delantero letal que se le supone.
   
Marcó Kokorin un gran gol de cabeza, en el minuto 6 y la selección rusa comenzó a crear ocasiones para sentenciar el partido y su clasificación, frente a una selección argelina que se diluía, presa de los nervios.

Pero Slimani, el héroe en la victoria contra Corea (4-2) rescató a su equipo, ayudado una vez más por Igor Akinfeev, que falló en un balón aéreo y ofreció a la estrella argelina la posibilidad de rematar a gol de cabeza.

No ha tenido suerte el veterano Akinfeev, culpable del empate ante Corea del Sur en la primera jornada, cuando se le escapó entre las manos un balón fácil y que tampoco estuvo demasiado afortunado en la jugada del gol argelino.

Para Argelia, la clasificación es un triunfo mayúsculo, porque lo ha hecho confiando en el esquema ofensivo impuesto por su técnico, el bosnio Vahid Halihodzic, lo que le ha permitido marcar en todos los partidos.

En su cuarta participación en una fase final, Argelia alcanza los octavos, donde le espera un choque con morbo frente a la todopoderosa Alemania, a la que los ‘fenecos‘ ya derrotaron en el Mundial de España’82. Ese revés, obligó a los germanos a ‘pactar‘ el 1-0 contra Austria del ‘partido de la vergüenza‘ disputado en Gijón.

Para la selección rusa de Fabio Capello no hay excusas. Ha sido incapaz de sumar victoria alguna en un grupo que tampoco parecía muy complicado. El entrenador mejor pagado del Mundial lo abandona por la puerta de atrás. Rusia tiene cuatro años para mejorar si quiere aspirar a algo en la Copa del Mundo que organizará.

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