Algunos hacen pan, otros artesanías, otros cosechan frutas y verduras, otros hacen dulces: de zanahoria y manzana, de limón, de naranja y de frutillas. Todos participan. Varios vecinos de Vaqueros reunieron saberes, tiempo y ganas y organizaron el Mercado Vaquereño. Un mercado permanente de comercio que inauguró ayer y que funcionará todos los sábados, de 9 a 15, en el predio del fortín gaucho de ese municipio.

“Estamos como imbuidos del espíritu de los mercados locales, entonces revalorizamos la producción y los saberes del lugar. También hay oficios: un señor que arregla cocinas, un encuadernador, además de muchos otros. Para nosotros es una instancia de encuentro en la que los vecinos conversamos y podemos adquirir alimentos, en su mayoría orgánicos”, contó en diálogo con El Tribuno, Olga Lubel, una de las integrantes de la comisión organizadora.

Venden productos elaborados por los vecinos. Verduras de hoja, frutillas, tomates, zapallos, achojcha, papa del aire, yacón, amaranto, queso de cabra, conservas, dulces, comidas regionales, plantas y artesanías.

Volver a las raíces, a lo más natural del entorno y la cultura, es otro de los propósitos. “Estos mercados locales, además de la búsqueda de valorizar la producción local, tienen el objetivo de acompañar a los vecinos en un reencuentro con los alimentos propios de la zona”, contó Lubel.

Para rescatar esos hábitos culturales un poco olvidados, además, se darán talleres de cocina en los que se compartirán recetas sobre cómo se usa la achojcha y la papa del aire, por ejemplo, y cómo se las puede incorporar a las comidas diarias.

Por lo pronto, Lubel, comentó: “Estamos muy contentos porque hoy es nuestro primer día y ya vino mucha gente. Ojalá cada vez seamos más puesteros y tengamos más visitantes”.

Paseo, bonito paseo

La atípica mañana de sol y nieve con la que despertaron los salteños acompañó la jornada de inauguración de esta pintoresca iniciativa vecinal. Ayer, muchos vecinos de Vaqueros y de otros lugares visitaron el mercado.

Mientras elegían qué comprar, comieron empanadas, pizzas caseras y hasta degustaron los dulces artesanales.

Mariana Macazaga vive en el pueblo y es otra de las vecinas que se sumó al Mercado Vaquereño. Hace pan. Dice que retomó la elaboración de este producto cuando se empezó a gestar la idea del mercado. Ella, desde su puesto, también ofrece prepizzas, galletitas integrales y panes saborizados. Todo hecho en casa y con sus propias manos.

Allí, donde nadie es protagonista, todos tienen un lugar. “La propuesta es tener un espacio para ofrecer lo que cada uno hace. Quizás muchos cocinan en sus casas y no saben cómo venderlo. Por otro lado pienso que este es un espacio de encuentro. No sólo se viene a comprar y a vender sino también a encontrarnos, mirarnos y mostrar lo que hacemos”, resume.

Quienes siembran y cosechan, por su parte, destacaron la particularidad de intentar reacostumbrarnos al consumo de productos de estación, mucho más frescos y naturales que los que pueden adquirirse en los supermercados, por ejemplo.

Antes de que se cierren las puertas, en un escenario montado en el predio, se ofreció a los asistentes un espectáculo folklórico. El próximo sábado, otra vez, habrá más productos vaquereños para elegir y disfrutar.

Precios cuidados, en serio

Los puesteros del Mercado Vaquereño coinciden en que los precios son muy accesibles.

“Tratamos de que los precios se correspondan con la producción”, dijo Mariana y explicó que la posibilidad de comercializar sus productos sin intermediarios posibilita vender un poco más barato que en los comercios tradicionales o en los almacenes.

Los precios son bien cuidados, en serio.

Para sumar más trabajo

Quienes quieran participar del Mercado Vaquereño pueden asistir al predio en el horario en el que se realiza la feria (los sábados entre las 10 y las 15), para llenar su ficha de ingreso. 

“No se puede venir directamente a feriar porque en estos mercados hay certificación participativa. Cada uno de los que integramos el mercado debemos dar cuenta de cada puesto”, destacó Lubel. 
La persona se anota y durante la semana algún vecino va a conocer el taller o la finca dónde hace sus producciones. Así se permite la habilitación para participar desde el sábado siguiente. Además, quienes producen alimentos deben gestionar la libreta sanitaria y realizar un curso de manipulación de alimentos para asegurarle al consumidor que los productos son de primera calidad. 

Los feriantes que ayer participaron en el Mercado Vaquereño realizaron los trámites de habilitación para poder vender alimentos. Consideran que es clave en ese trabajo, el cuidado de los alimentos y la higiene de los vendedores. 

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