La Virgen de Urcupiña partió de regreso hacia Quillacollo (Cochabamba) ayer a las 9 de la mañana, luego de que realizaran en su honor una procesión aérea. La Mamita -en una visita histórica- dejó por primera vez el templo de San Ildefonso, donde reside, gracias al impulso de sacerdotes y laicos. A la Argentina llegó el martes pasado y peregrinó por tierra salteña y jujeña. Los devotos de esta advocación mariana que habitan Salvador Mazza, Tartagal, Orán, Perico, General Güemes, Vaqueros y Salta cumplieron el sueño de llegar a los pies de la Virgen de la integración y tocar su manto. Desde la comisión organizadora expresaron que se sienten orgullosos por haber logrado cumplir el anhelo de miles de personas y dejaron su agradecimiento "a los devotos por acompañar y entender la verdadera devoción sin cohetes, papel picado ni alcohol". Además dieron gracias a los fieles por haber respetado a "los que no son urcupiñeros" y se mostraron confiados en que a partir de esta visita "se van a sumar más devotos, porque dimos un ejemplo de fe y respeto".

LA MAMITA DE URCUPIÑA, EN SUS ULTIMOS MOMENTOS EN SALTA.

Personal de Seguridad Vial y una extensa fila de automovilistas escoltaron a la Virgen de Urcupiña ayer por la mañana hasta el aeropuerto Martín Miguel de Güemes.
El ingeniero Carlos Juncosa, presidente del Aero Club Salta, puso a disposición de la comitiva que acompañó en Argentina a la imagen un avión Cessna 340 para su traslado hacia Bolivia. Despegaron del aeropuerto Martín Miguel de Güemes, a las 8.30. Luego sobrevolaron el Aero Club Salta, en donde los esperaban en danza ocho aeronaves de pilotos particulares. Estos se acomodaron para un vuelo en formación y juntos se dirigieron hacia la zona del Grand Bourg. Después pasaron sobre los barrios Santa Ana, Lavalle, Solidaridad, plaza 9 de Julio, Pilar, Ciudad del Milagro, Castañares y Vaqueros. En este punto el Cessna siguió su viaje hacia Bolivia y las escoltas regresaron al Aero Club.

LA GENTE ACERCABA MANTOS, BANDERAS E IMAGENES A LA URNA DE LA VIRGEN.

El vicario de la parroquia de San Ildefonso, Juan Carlos Bascopé, destacó que "estemos seguros de que es María, la patrona de la integración nacional boliviana, la que ahora quiere ser la patrona de esta integración sudamericana, de este continente". Y agregó que "después de esta visita quizá vaya a San Pablo, donde hay cinco millones de bolivianos que seguro estarán diciendo: '¿Cómo es que ella pudo ir a Salta, al norte de la Argentina, y acá no pudo llegar?'".
"Muchos quisieron ir y no pudieron llegar; pero la madre ha venido hacia sus hijos e hijas para traerles el cariño, la paz y el amor de parte de su hijo", continuó y volvió a resaltar el carácter integracional de la Virgen de Urcupiña: "Lo mismo que sucede en Salta sucede en Cochabamba, Brasil, Paraguay, Buenos Aires. Y por eso la Mamita vino para unirnos. Esta fue la primera vez que salió del templo de Quillacollo e hizo un largo viaje de cuatro días para estar aquí recibiendo su cariño", expresó.

Huésped de honor

EL ESPIRITU DE INTEGRACION.

El sábado al mediodía en la Catedral Basílica, el intendente Miguel Isa depositó a los pies de la Virgen las llaves de la ciudad y la distinguió como Huésped de Honor. Por su parte, el Concejo Deliberante declaró esta visita de Interés Cultural y Municipal. "El intendente la recibió con mucho cariño y le entregó las llaves de nuestra ciudad. Ese es el cariño de parte de las autoridades civiles. Con esto retornamos a Bolivia para decir 'qué cariño, qué amor, qué ternura tienen nuestros hermanos de Salta, nuestros hermanos de la zona norte y de toda la Argentina, que le rinden tanto cariño y honor a nuestra madre'", manifestó al respecto Juan Carlos Bascopé.
Por su parte, el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, definió el acontecimiento como "un nuevo comienzo en el corazón de nuestra comunidad cristiana. Desde el 8 ha venido a honrar al territorio argentino y el corazón profundo de nuestro pueblo le pertenece". Además recordó cómo tomó contacto con el culto: "Conocí a la Virgen cuando llegué a Orán hace veinte años y al venir a Salta me di con que ya había calado hondo en mucha gente. Quizás el aparecer fueron los caporales, la música, las expresiones culturales, los cohetes -que aquí se agregaron- y los fuegos de artificio. Tengo que agradecerles mucho al padre Lamas y al diácono Siares que en la parroquia del Pilar comenzaron a reunir a la gente de Urcupiña, y luego empezó la idea de erigir un santuario en el cerro Chato". También se refirió a las celebraciones en honor de la Virgen, en las que se conjugan tradiciones indígenas y una gran muestra de variedades folclóricas; pero que no por ello deben dejar de entreverse la solemnidad y el hondo significado de los ritos católicos. "Nosotros queremos reconocimiento para este movimiento grande que forma parte del tejido social de todas las barriadas de Salta y que va más allá de los hermanos bolivianos y que tiene que ver con los hermanos argentinos". Por último resaltó que "la madre de Dios, Virgen del Milagro, Virgen de Urcupiña, es la misma. Y ese cariño hondo que le tenemos y se expresa en la palabra 'Mamita' a mí me ganó el corazón. Y este viaje de la Virgen quiso ser un paso adelante para que María nos haga gente de fe".

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