La mejor amiga de una mujer con el cabello extralargo es ella misma. Ninguna "maldita de pelo largo" -epíteto con el que popularizó Florencia de la V en su programa La Pelu a estas osadas que van espaciadamente a la peluquería- desconoce esta verdad.
Benjamín Cristóbal, un estilista salteño con amplia experiencia en salones de belleza y formador de profesionales, coincide con esta máxima. Pero dice que no por ello el peluquero deja de ser un confidente y consejero óptimo para cada clienta. Posicionado en este rol, analiza algunos mitos en torno de esta opción a contrapelo de la moda. "Hay una falsa creencia de que el pelo largo te oculta rasgos, cuando si lo llevás como si fuera una capa o un velo, sin ningún movimiento, te los resalta más", expresa. Añade que el cabello es un accesorio para disimular o resaltar virtudes y defectos. Dice que el corte con movimiento disimula una nariz y orejas grandes, una frente amplia o mandíbula prominente.
"Da placer que una mujer venga con el pelo destruido y se vaya con el cabello restaurado". Benjamín Cristóbal, estilista
"Acá en el norte tenemos los pómulos muy elevados y si nos vemos de perfil el mentón se va hacia adelante", argumenta. También aclara que el tipo de corte crea efectos. Una finalización recta en una mujer con tendencia a ser robusta acentúa las partes anchas de la estructura corporal. Mientras que si el corte acaba en punta la estiliza. Benjamín opina que la persona ideal para llevar un pelo extralargo es alta y delgada. Otro presupuesto que destierra es que el cabello se abra en la línea del corte. "Si se florece ahí es porque lo cortaron con una herramienta mal afilada o el peluquero no la supo manejar", sentencia. Las puntas abiertas constituyen el terror de las mujeres con el pelo extralargo, quienes acostumbran agotar las opciones para repararlas. Sin embargo, por increíble que parezca, lo mejor es recurrir al corte. "El cabello está recubierto por escamas y cuando se deshidrata estas se empiezan a abrir. Deshidratado al extremo, se abre en dos o tres partes. Ahí sí o sí hay que cortarlo porque aparecen los cabellos muy finos o las puntas como chicle", apunta.
$350 de base cuesta la aplicación del láser fotónico en los tratamientos de hidratación y nutrición capilar.
También menciona que un cuero cabelludo que soporta demasiado peso reacciona desfavorablemente y la caída del pelo se incrementa. "Siempre aconsejamos cuando hay demasiado cabello cortarlo para oxigenarlo. El cabello es igual que las plantas a las que hay que podar cada mes y medio o cada tres meses para que cobre fuerzas", manifiesta.

Alta tecnología
La eficacia de cada tratamiento capilar depende del tipo de cabello, la época del año en que se lo realice y lo que se pueda gastar. Benjamín presentó a El Tribuno una herramienta novedosa: el láser fotónico. Esta tecnología ayuda a alcanzar el alisado perfecto, un estado de gracia para toda mujer de pelo largo. Benjamín explica que el láser actúa dando calor al cabello de adentro hacia afuera como si fuera un microondas. Así se logra que las escamas de los folículos pilosos se abran completamente y absorban todos los productos que se le están colocando a la clienta, como bótox, cauterización, ampollas hidratantes o tintura. Añade que aunque abre la cutícula capilar es inofensivo para el cabello, al contrario de la planchita que "lo frita, lo quema". Se aplica 4 o 5 veces por mecha, durante 10 segundos y luego se deja reposar el pelo unos minutos para que tome su temperatura natural. "El láser viene con un producto más natural al que los peluqueros denominan bótox. Es a base de vegetales y no contiene formol ni produce acostumbramiento como el shock de queratina. Los resultados no son tan rápidos, pero el pelo queda más saludable", cierra.
10 segundos se aplica sobre cada mecha para que se abra la cutícula capilar y el tratamiento resulte mejor.

Un tipo de mujer
El estilista Benjamín Cristóbal aclara que el pelo extralargo no es la tendencia actual. "Lo que pasa es que en Argentina es muy difícil sacarlo porque las mujeres se llevan mucho por los movimientos de cabello de las participantes de Bailando por un sueño", comenta.
La diseñadora gráfica Sofía Anesa (25) cuenta que se deja el cabello largo porque siente que es un atributo muy femenino. "Mi familia siempre me hacía cortar el pelo y yo lloraba en la peluquería. Creo que me quedó el trauma y me rebelé. Pero no me lo cuido como debería", confiesa.

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