Un primo y un tío de Emanuel Torres, el joven asesinado y cuyo cuerpo fue hallado en un descampado del barrio Parque La Vega el 7 de noviembre pasado, fueron detenidos en las últimas horas. Se trata de uno de los hechos que concentraron la atención de los salteños en el 2016, el cadáver del joven apareció en la zona sur y fue hallado por unos carreros el 7 de noviembre y, según uno de estos, el cuerpo fue plantado en el lugar dado que "nosotros pasamos por el mismo lugar todos los días y no había nada", expresó en ese momento el carrero en declaraciones a El Tribuno.
El fiscal penal 4 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, Ramiro Ramos Ossorio, imputó al primo menor de edad de Emanuel Torres por el delito de homicidio simple y a su padre, tío de la víctima, por el delito de encubrimiento agravado.
Luego de una ardua tarea investigativa encarada por la Fiscalía, se pudo determinar que un menor de 17 años de edad, primo de la víctima, sería el autor material de su muerte. Ahora falta determinar las causas del terrible episodio, teniendo en cuenta que no pocas fueron las hipótesis que empezaron a circular tras el hallazgo del joven.
Una de las primeras en alzar la voz de justicia y negar que no podía tratarse de un suicidio fue su madre, Mónica Vera. Fue ella quien tuvo que reconocer, después de una semana de intensa búsqueda, que el cadáver que yacía desfigurado en la morgue del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) era el de su hijo. Los peritos le dijeron a los familiares de la víctima que el cuerpo tenía al menos una semana desde su deceso.

El hallazgo

Cerca de las 7.30 del 7 de noviembre pasado, dos carreros descubrieron el cuerpo de Emanuel Torres, quien estaba desaparecido desde el 30 de octubre, atrás de los departamentos de Parque La Vega, en el sur de la ciudad. El cadáver estaba en uno de los tantos baldíos que tiene la zona, sobre un camino alternativo a la ruta provincial 21, conocida también como camino a San Agustín. Uno de los elementos de prueba de suma importancia fue encontrado en la escena del crimen junto al cadáver, una soga. Según los hombres que descubrieron el cuerpo, se trataba de una soga sin manchas, prácticamente nueva.
Los carreros alertaron a la Policía de esa jurisdicción, perteneciente a la comisaría de San Remo. Los efectivos se hicieron presentes en el lugar y corroboraron que un cuerpo estaba sin vida a unos 50 metros de la ruta a San Agustín. La información fue proporcionada a nivel judicial y tomó intervención el fiscal penal Pablo Paz, de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas 1, quien ordenó que se haga presente el Cuerpo de Investigaciones Fiscales y la División Homicidios. Con el correr de las horas, el caso quedó en manos del fiscal penal 4, Ramiro Ramos Ossorio.
El cuerpo, en avanzado estado de descomposición, estaba boca arriba, tenía el torso desnudo y con signos de quemaduras y una soga en el cuello. Tenía un solo calzado. Además había una billetera con unos 100 pesos. En ese momento las sospechas eran que se trataba de un cuerpo plantado, uno de los carreros había afirmado que tras pasar todos los días por el sendero conducente al barrio San Remo, nunca había notado algo extraño ni mucho menos un cuerpo sin vida.
El cuerpo de Emanuel Torres fue trasladado a la morgue del CIF donde lo reconoció su madre, luego de esa difícil situación su familia tuvo que esperar varios días para saber a ciencia cierta si efectivamente se trataba de Emanuel, más allá de la triste certeza de su madre. El nivel de descomposición hizo aún más compleja la investigación. Lo que no queda claro aún es si el cuerpo ciertamente fue plantado y dejaron la soga para despistar un posible suicidio, o fue ultimado en el lugar.

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