La jueza de Garantías Ada Zunino denegó ayer el pedido de detención domiciliaria del cura Agustín Rosa Torino y ordenó que sea trasladado al hospital del penal de Villa las Rosas para que realice allí el tratamiento de recuperación por las dolencias que lo afectan.
Con esta medida, la magistrada confirmó lo que se vino sosteniendo desde un comienzo cuando el abogado defensor del sacerdote, Raymundo Sosa, firmó una caución para que su cliente retorne a su domicilio en finca la Cruz luego de que los profesionales que lo asisten le dieran el alta médica.
El sacerdote, imputado por el delito de "abuso sexual gravente ultrajante, agravado por la condición de ministro de culto", está internado desde el miércoles pasado en una clínica privada de la calle Urquiza por problemas de diabetes y una cardiopatía crónica.
La magistrada pidió a ese establecimiento de salud el diagnóstico del enfermo y el tratamiento a seguir. En horas de la tarde solicitó que los doctores Benjamin Ruiz de los Llanos Víctor Hugo Yáñez, del servicio médico forense del Poder Judicial, examinen al religioso y que se disponga una ambulancia del Samec para el traslado a la unidad carcelaria.
La situación procesal de Rosa se complicó el miércoles pasado cuando la jueza Zunino ordenó su detención.
Al día siguiente, el fundador del Instituto Religioso Discípulos de San Juan Bautista fue conducido a la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual Nº 2, donde la fiscal Luján Sodero le hizo conocer la gravedad del delito que se le imputa. Se trata de una causa que se inició en diciembre del año pasado a partir de la denuncia de un exnovicio de la congregación, quien lo acusó por abuso sexual reiterado. Yair Gyurkovitz, de 21 años, denunció por el mismo delito a Nicolás Parma, otro sacerdote de la orden, quien está radicado en Barcelona, España.
Al caso de este joven se sumó también la de dos exmonjas que declararon ante Sodero horas antes de la detención de Rosa. Las mujeres confirmaron lo que días antes habían manifestado por distintos medios de comunicación del país. Valeria Zarsa, de 43 años, en una entrevista exclusiva con El Tribuno, aseguró que fue víctima de abuso sexual reiterado por parte del cura de 64 años y que por la situación dramática que vivió durante varios años renunció a sus hábitos. Zarsa habló de manoseos, de insinuaciones sobre sexo y de un intento de violación en México, a donde había sido trasladada luego de que el cura fundara en ese país un templo para la formación religiosa. En tanto que María Gracia Ramia contó que a los 13 años fue abusada por una monja de la congregación, a la que identificó como Alicia Pacheco. "Lo que viví allí fue un calvario", declaró la joven de 24 años, quien apuntó a Rosa como cómplice de los malos tratos y humillaciones que sufrió y dijo que por ese motivo también renunció a los hábitos.

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