Rosario de la Frontera
Hay una causa penal abierta, aunque el caso tiene ribetes de una historia nacida de las entrañas del realismo mágico. Varias personas que usurpaban dos inmuebles fueron desalojados por la policía, en medio de un operativo violento que terminó con la detención de un muchacho.
Lo sorprendente fue que horas más tarde, un grupo que habría liderado el padre del joven -quien es policía y está de licencia- irrumpió en la dependencia policial y facilitó la fuga del detenido.
Todo sucedió en el paraje San Felipe de Horcones, en jurisdicción de Rosario de la Frontera.
Allí, personal del destacamento policial fue hasta dos inmuebles para hacer cumplir una orden judicial de desalojo. Varias personas habían ocupado los dos edificios y tras un trámite judicial, ahora debían retirarse de allí.
El desalojo era verificado por la Fiscalía Penal de Rosario de la Frontera.

El desalojo

Cuando llegaron las patrullas, la tensión en el lugar creció ya que los ocupantes se resistían a abandonar los dos inmuebles.
Apenas pasaron pocos minutos y los efectivos fueron amenazados y agredidos por los usurpadores, quienes desconocían las órdenes de desalojo.
Hubo insultos, gritos, forcejeos y hasta golpes. Tras largos minutos de tensión, los policías detuvieron a uno de los muchachos que usurpaban las viviendas, quien fue identificado como Gastón Julián Luna.
Apenas le colocaron las esposas fue llevado al destacamento, ubicado a 25 kilómetros de distancia.
La reacción del grupo fue más bien rápida, ya que habían pasado pocas horas y casi una docena de personas fueron hasta el destacamento de San Felipe de Horcones.

La fuga

Los manifestantes estaban encabezados por Julio Armando Luna, quien es policía en uso de licencia por estrés laboral y es padre de Gastón Julián, el único detenido del desalojo.
Superados en número, los policías no pudieron evitar que irrumpieran en las oficinas donde golpearon el mobiliario, se llevaron varios objetos -entre ellos el celular de la dependencia- y, en un rápido movimiento, Julio Luna logró liberar a su hijo, quien huyó con las esposas puestas.
Luego de que los atacantes se fueron del destacamento, el fiscal penal Oscar López Ibarra ordenó relevar los daños y lesiones provocados por el grupo, pidió la detención de al menos siete personas, el secuestro de los vehículos en los que se movilizaban, y ordenó que Infantería custodie las propiedades usurpadas.