Después de 32 años, una fuerza política ganó en los cinco grandes distritos

Una victoria por demás significativa se anotó ayer el Gobierno en la esperada contienda electoral entre Mauricio Macri y Cristina Kirchner, cuya derrota en la provincia de Buenos Aires cubre con un manto de incertidumbre su futuro político, más allá de que finalmente será senadora.
Con la gobernadora María Eugenia Vidal y el propio Macri al frente de la campaña, el oficialismo consiguió relegar a Cristina a un papel de reparto en el principal distrito del país, donde se alzó con dos de las tres bancas en juego en la Cámara alta. La tercera quedó en poder de la expresidenta.
Pero éste, por más resonante que sea, no fue el único triunfo que obtuvo el macrismo, ni mucho menos, porque Cambiemos ganó también en la ciudad de Buenos Aires -como se esperaba-, en Santa Fe, en Mendoza y en Córdoba, donde el revés electoral de Juan Schiaretti -confirmado ayer domingo después de las PASO del 13 de agosto- dejó flotando una fragancia a “fin de ciclo” en la provincia mediterránea.


En general, el Gobierno de Macri se las ingenió para “pintar de amarillo” gran parte del mapa nacional, en un acontecimiento político por demás elocuente.
Con su éxito en Santa Fe, donde claramente se impuso “el proyecto” como candidato, por más que los méritos se los lleve, en forma ocasional, Albor Cantard al haber vencido al exfuncionario kirchnerista Agustín Rossi, el macrismo logró anudar los “cinco grandes” distritos de la Argentina, en unas históricas elecciones de medio término.
Las estadísticas señalan que desde 1985, cuando el radicalismo con Raúl Alfonsín como presidente gobernaba el país, una misma agrupación política no triunfa en las jurisdicciones más importantes. En esta oportunidad, el festejo incluye -vale resaltarlo por más que pueda sonar reiterativo- una victoria sobre la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner.

Por primera vez en 32 años, una fuerza política ganó en los cinco distritos más grandes del país

 


Su traspié en la estratégica provincia de Buenos Aires, sumado a la debacle de Schiaretti y tropezón inesperada (visto desde Buenos Aires) de Juan Manuel Urtubey en Salta, amenaza con complicar y mucho las aspiraciones del peronismo de resurgir después del golpe a la mandíbula recibido en los comicios de 2015 y lanzarse a una contienda electoral con reales posibilidades de triunfo en las elecciones presidenciales de 2019.
Apenas dos años tiene por delante el Partido Justicialista para reconstruirse y lanzar a un candidato lo suficientemente sólido como para rivalizar con un Gobierno que buscará la reelección de Macri en medio de un contexto político favorable y con una economía que es muy probable que siga en crecimiento ahora que empezaron a surgir los primeros “brotes verdes” después de un complejo inicio de la gestión de Cambiemos.


El Gobierno venció además a Carlos Menem en La Rioja, triunfó en Santa Cruz y si bien terminó perdiendo en San Luis, después del éxito registrado en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), hasta se dio el gustazo de colorear “de amarillo” hasta el distrito de Tigre, con el exgalán y “villano” de telenovelas Pedro “Segundo” Cernadas a la cabeza.
Allí a Tigre deberá regresar justamente el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, en su vuelta “al llano” en diciembre próximo, luego de haber sido víctima del “voto útil” en estas elecciones, de igual modo que Florencio Randazzo, otro dirigente peronista sobre el que pende un enorme signo de interrogación después del acto electoral de este domingo.
En otros distritos del Conurbano, Cambiemos ganó en todas las categorías en disputa en Lanús y Pilar, en tanto que en Quilmes, en una reñida contienda, perdió en Senadores, aunque se impuso en los comicios para Diputados y en los municipales, dándole así una esperada bocanada de oxígeno a sus jefes comunales Néstor Grindetti, Nicolás Ducoté y Martiniano Molina, en forma respectiva. 

También ganó en catorce provincias

El frente Cambiemos se imponía en catorce provincias, logrando triunfos históricos como en La Rioja frente al caudillo peronista Carlos Menem. Como contrapartida, entre los distritos en los que perdía se destacaba el de San Luis, donde el senador Adolfo Rodríguez Saá revertía la derrota que había sufrido en las primarias de agosto. Poco después de la medianoche, el espacio oficialista ganaba en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, así como también en Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Salta, Santa Fe y Santa Cruz.
En ese sentido, es la primera vez desde 1985 que un oficialismo gana en territorio porteño, bonaerense, cordobés, santafesino y mendocino, es decir los cinco distritos con mayor caudal electoral. Ese dato no es meramente anecdótico, sino que da aliento y esperanza a la posibilidad de una reelección del presidente Mauricio Macri en 2019. En tanto, Cambiemos registraba derrotas en Catamarca, Formosa, Misiones, Río Negro, San Juan, San Luis, Santiago del Estero y Tucumán. En tanto, había suma paridad en Tierra del Fuego y en La Pampa.
 
 

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