Gran susto en un vuelo de Buenos Aires a Salta

Un matrimonio de jubilados de Tartagal relató la verdadera odisea que vivieron en un vuelo de la empresa salteña Andes, que debía trasladarlos desde Puerto Madryn a Salta.

"Lo único que prentendemos, dando a conocer lo que vivimos en el vuelo que debía traernos desde Puerto Madryn a Salta, es que los que tienen que controlar el estado de las aeronaves se pongan serios porque un accidente de aviación puede ser un verdadero desastre con la pérdida de decenas de vidas humanas", comenzó explicando María Elena Bujad, una docente jubilada quien junto a su esposo, el conocido comerciante Farid Obeid, ambos residentes en Tartagal vivieron el 2 de octubre, el peor viaje en avión de sus vidas.

María Elena y Farid regresaban de unas cortas vacaciones en Puerto Madryn y el 2 de octubre debían abordar el vuelo con escala OY 856 de la empresa aero comercial Low Cost Andes, previsto para las 19 horas; el vuelo debía partir desde el aeropuerto Jorge Newbery en Buenos Aires hasta el Martín Miguel de Gemes de Salta, pero mucho antes ya comenzaron los inconvenientes.

Personal de Andes comentó que la empresa cuenta con 5 aeronaves, una fuera de servicio y las 4 restantes que realizan todos los vuelos.

Debía partir a las 19.15 y arribar a Salta a las 22.10. Nunca pudo despegar y los pasajeros se negaron a abordar otra nave de la misma empresa.

La aeronave siniestrada había aterrizado en Aeroparque proveniente de Córdoba, con el pasaje completo. Después sufrió el estallido.

"El primer abordaje en Puerto Madryn debía ser a las 15 horas pero nos dijeron que íbamos a tener un retraso porque llegaba no se qué autoridad a la ciudad y por cuestiones de no sé qué naturaleza el vuelo finalmente salió una hora y media más tarde, alrededor de las 16.30. Cuando llegamos a Buenos Aires estaba previsto que abordemos el otro vuelo hacia la ciudad de Salta, casi inmediatamente, a las 19 horas pero allí comenzaron los mayores inconvenientes", comenzó relatando María Elena.

Más de 8 horas de espera

Lo que nos sucedió -continuó la señora Bujad- fue espantoso y yo todavía siento una terrible angustia por lo que podía habernos sucedido a los casi 200 pasajeros que en aeroparque en Buenos Aires esperábamos para abordar el vuelo que nos traería a Salta. A las 19 horas nos dijeron que íbamos a tener que aguardar porque la aeronave presentaba un desperfecto técnico.

Pasaron casi dos horas y por supuesto los pasajeros comenzaron a ponerse nerviosos y a exigir que nos pongan una aeronoave en condiciones para que finalmente llegáramos a destino. Nos dijeron que esperáramos un momento más hasta que salió un responsable de la empresa Andes y nos dijo que nos quedáramos tranquilos, que nos iban a dar de cenar ahí mismo en el aeropuerto y que sin falta, a las 23 el vuelo iba a estar listo para que partiéramos con destino a Salta".

Luego de cenar en el restorán de aeroparque, los pasajeros regresaron al sector de la empresa Andes "pero no nos daban ninguna respuesta. Nosotros estábamos muy cansados pero había gente con niños y con bebés, personas de más edad que nosotros que no encontraban cómo soportar la espera. Finalmente a las 3 de la mañana dijeron que podíamos abordar la aeronave".

Estalló una turbina justo antes de decolar; hubo pánico

Farid Obeid por su parte recordó que “por nuestra ubicación pude ver que la aeronave estaba cargando combustible; como pasajero también iba un señor que era chofer de una empresa de transporte y le preguntó al comandante de la nave cómo se les ocurría hacer eso, con el peligro que representaba. El comandante le dijo que por la reparación a la que la nave había sido sometida se hizo tarde para cargar combustible pero que no nos preocupemos porque estaba todo bajo control. Finalmente la aeronave comenzó a carretear por la pista de aeroparque a las 3 de la mañana”, recordó el pasajero.

Fue tomando velocidad

María Elena relató que “cuando llegó al otro extremo de la pista, el piloto puso la aeronave en posición para despegar y comenzó a darle velocidad; cuando estábamos a punto de despegar escuchamos un tremendo estallido en una de las turbinas y el piloto clavó los frenos del avión de tal manera que todos, a pesar de llevar los cinturones de seguridad colocados, nos fuimos hacia adelante. La gente comenzó a gritar, los niños empezaron a llorar, era espantoso. Un pasajero se paró y comenzó a gritar “colocá la manga, colocá la manga, esto puede estallar”. Nos hicieron descender a todos y cuando los técnicos se acercaron les vimos los rostros; movían las cabezas para un lado y para otro como diciendo “esto no puede volar’”. 

Un recuerdo espantoso

María Elena, en ese momento aferrada al brazo de su esposo, recordó “lo que había sucedido con el vuelo de LAPA (el siniestro ocurrido en agosto de 1998 que costó la vida de decenas de pasajeros). Estuvimos a unos segundos de que nos pasara algo similar, un par de segundos y si el avión estaba en el aire no creo que yo hubiera estado relatando esta experiencia espantosa; pero que al final nos dejó esta enseñanza para que la difundiéramos, para que pidamos a las autoridades competentes que no permitan que esas aeronaves vuelen en esas condiciones; que hagan un control en todas las aeronaves de la compañía porque no por ser ‘low cost’ pueden poner en riesgo la vida de cientos de personas”, imploró visiblemente conmovida con solo recordar el momento vivido.

Volvieron en dos tandas

Finalmente todos los pasajeros, como el matrimonio Obeid, fueron evacuados del vuelo y “quienes estaban con niños y los adultos mayores fuimos ubicados en otra aeronave de otra línea aérea; el resto se quedó en Buenos Aires y tengo entendido que al día siguiente los embarcaban hacia Salta. Yo miraba a esas mamás con bebés, con nenes y me atormentaba pensando que todos hubiéramos podido morir de la manera más trágica y espantosa, si el piloto no accionaba a tiempo los frenos del avión”, reflexionó.

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