Creó un comedor comunitario para perros de la calle

Pensar en los demás y ofrecer, a como de lugar, algún tipo de ayuda por más pequeña sea es algo que Sebastián Farfor tiene muy presente. Con 35 años de edad este joven salteño, que siente un profundo amor por los animales, creó el primer comedor comunitario para perros callejeros. De hablar claro y tranquilo accedió a un diálogo en vivo con el Facebook de El Tribuno para contar sobre esta iniciativa que sentó bases al costado de un viejo árbol, en el parque San Martín. 
“Veo tantos perros en las calles, que un día me dije 'tengo que hacer algo por nuestros “callejeritos”. Así surgió esta particular idea que cobró vida el pasado domingo cuando Sebastián decidió inaugurar en silencio una cajuela que en su interior tiene alimentos para perros. “ Está hecha con chapadur y a los costados tiene unos pequeños parantes de madera para que sea más firme y tiene capacidad para unos 69 kilos de alimento”, expresó.

La caja tiene en la parte de abajo un plato donde cae el alimento que se carga en la parte superior. A medida que el animal come, el plato se va llenando con todo el alimento que se deposita en la caja.

Haciendo uso de las redes sociales, Sebastián apeló a la ayuda de la gente para conseguir una importante cantidad de alimento que es la que está depositado en la caja. Según aclaró, su duración está relacionada con la cantidad de perritos que se acerquen al lugar, “pero por suerte es bastante”.
Próximo a viajar a Buenos Aires también para colaborar con gente que vive en la Villa 31 dijo que las personas que quieran ayudar pueden comunicarse con él o simplemente dirigirse al lugar donde está ubicado el box con los alimentos y directamente depositarlo ahí. 
 

“Es algo práctico para que quien lo desee pueda ayudar”, agregó. Impulsado por un sacerdote amigo que trabaja en la Puna fue que decidió hacer visible en las redes sociales toda esta iniciativa: “Me dijo que los chicos hoy utilizan mucho las redes sociales y que todo esto podía genera un contagio muy importante”. La ayuda que recibió fue sorprendente, desde instalar una especie de dispénser con agua hasta realizar un techo más resistente para evitar que el alimento se moje en épocas de lluvia.

 

Con 19 perros que viven en su casa, junto a su esposa e hija, Sebastián -que estará una semana en Buenos Aires- invitó a quienes así lo deseen a dejar un poco de alimento para “los sin voces”, como suele llamar él a los perros. Una idea que tiene una semana de vida, y muchos proyectos por delante como la idea de crear una “Red de comedores para perros callejeros”. La idea es llevarlo a cualquier lugar donde sea necesario, finalizó Sebastián

 

 

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