Calibre, un grupo de hard rock, en pleno ascenso

A mediados de noviembre el grupo de hard rock Calibre había tenido una noche accidentada en la final de “A los 4 vientos”. Apenas pisaron el escenario montado en el Centro Cívico Municipal, a la voz principal se le habían cortado las cuerdas de su guitarra y tuvo que tocar con un instrumento prestado, casi arrebatado a otro músico. El baterista sintió que la percusión no había estado al cien por cien. Sin embargo, la banda, como si fuera un organismo vivo que tiene resaca y continúa sosteniendo sus funciones al máximo, había suplido las fallas técnicas con un espectáculo sólido y su mensaje de “estamos en esta banda porque queremos y tocamos lo que nos gusta oír” había llegado al público en oleadas candentes. 
Los espectadores y el jurado suelen rendirse ante el amor y ante el talento. Calibre esa noche se alzó con el premio mayor entre cuarenta participantes a mediados de noviembre y un mes después sigue celebrando este reconocimiento, en pleno proceso de grabación de su próximo videoclip. 

 

 


Diego Puerari (29), guitarra y voz principal; Nacho Burgos (23), batería; Ezequiel Soraire (23), guitarra; y Matías Puerari (26), bajo, visitaron ayer la redacción de El Tribuno, donde grabaron un acústico de “Sueños” y “Tu forma de ser”. También analizaron el presente del “palo” que integran y reflexionaron acerca de por qué se enamoraron sin remedio del hard rock.
Ezequiel y Nacho comenzaron a tocar juntos en 2008 con otra formación, pero quisieron crear un proyecto propio. El nombre de una banda ejerce un influjo fuerte y condiciona contenidos y destinos. Ezequiel alió su admiración por la aclamada Guns N’ Roses con la fecha de su cumpleaños: 22 de diciembre. Así surgió Calibre 22. Tras muchos cambios de integrantes la banda estuvo parada dos años. Retornaron y en noviembre de 2015 se dieron cuenta de que la evolución los iba empujando hacia una redefinición, a preguntarse de que tamaño iban a dejar crecer a su música. La banda ya no seguiría desarrollándose como en un proceso aleatorio y fue Calibre a secas. 
En 2015 también grabaron su primer disco “Sé vos mismo”, que contiene ocho temas de autoría de Daniel Puerari. “En él se reflejaba nuestra pasión, lo que éramos y apuntábamos a canciones de hard rock, rozando un poco el metal. Hay muchos riffs, estribillos pegadizos y las letras reflejan motivos como pelear tus sueños, la fiesta de vivir, el ser uno mismo, las adicciones. Aunque tiene de todo un poco, básicamente trata sobre la esencia de las personas”, definió Diego, licenciado en Dirección Orquestal. La inclinación hacia el hard rock se fue decantando naturalmente. 
“Encontramos un punto en común y fue una búsqueda que se dio sin querer. De pronto nos sentimos cómodos, cada uno encontró su lugar, musical y humanamente. También vimos que la respuesta del público fue diferente. Antes subíamos a tocar y sí saltaban y les gustaba, pero nada más. Ahora sabemos que transmitimos”, comentó Nacho. Los músicos dicen que sienten “vocación sobre el escenario”. Se caracterizan por dar un show muy energético, y el disfrute a pleno tiene mucha responsabilidad de logra ese resultado. “Cuando estamos tocando es nuestro momento. Nos sentimos cómodos, felices”, sintetiza Nacho. “A mí me gusta el hard rock, me encantan Metallica, Pink Floyd, Pappo, pero esto adictivo. Es una sensación de que a veces en otro género estás muy pendiente del público, acá te subís y estás en lo tuyo”, añade Daniel. Puesto a ofrecer el secreto de su estilo, Daniel comenta que “es seguir la melodía. El corazón de nuestras canciones no está en las letras, si bien es un factor que ocupa el 50% sentimos que nuestras canciones nacen de la melodía de los riffs, y a partir de ahí se arma el cuerpo”.

 

 

 

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