La mirada contemporánea en dos obras del Ballet Provincial


Marita Simón
El Tribuno

El bien y el mal, el odio y el amor, esos grandes sentimientos de la humanidad, son los que se revelan en “El pájaro de fuego”, una historia folclórica rusa que fascina a niños y adultos y que el compositor Ígor Stravinski llevó a la música y acompañó al ballet en Moscú en 1910.
Hoy, en una excepcional adaptación e idea coreográfica en manos de Cristian Galarza, la compañía completa del ballet salteño abrirá el telón del Teatro Provincial en una función gratuita, a las 21.30, que tendrá una segunda parte con otra gran adaptación de “Sur de barro”, esta vez con idea, coreografía y dirección de Gustavo Bravo Alaminos y coordinación general de Sol Augeri.
Estas dos obras cerrarán el año de la compañía de baile, como parte del ciclo La cultura no duerme.
Este engranaje de ideas, coreografías y adaptaciones son parte del trabajo integral de la maestra Shirley Jorquera, directora del cuerpo de baile provincial.
“La selección de las obras están dentro del programa del Taller Coreográfico 2017, que tiene como finalidad la integración y el reconocimiento a la labor de integrantes del ballet respecto de la creatividad. Se hizo un concurso interno y sobre los proyectos presentados se preseleccionaron trabajos viables e interesantes en su forma y contenidos. Finalmente, fueron las dos que presentaremos este sábado las elegidas”.
En ese sentido, en “El pájaro de fuego”, la adaptación de Galarza apunta a la contemporaneidad: los cambios sociales y todo lo que eso conlleva se reflejan en esta coreografía, en tanto el pájaro de fuego, el personaje principal, se plantea como el moderador y liberador para volver a los valores que, en la obra original, se muestra desde una mirada mágica.

 

“Sur de barro”
En esta obra, que será la segunda parte del espectáculo de esta noche, el bailarín 
Gustavo Bravo Alaminos abordó la corriente inmigratoria europea que llegó a la Argentina, huyendo de las guerras y la miseria, con música del Chango Spasiuk. “En este caso, la idea es mostrar las dificultades de los inmigrantes, el desarraigo, el viaje en los barcos, la barrera del idioma, el desconocimiento de la cultura a la que debía integrarse. Toda esa vivencia y la adaptación a la nueva experiencia se ponen de manifiesto en esta coreografía”, anticipa Jorquera.
El ballet, que narra historias a través del movimiento corporal y la música, en estas dos obras se pondrán de manifiesto, simultáneamente, con sutileza y mucha fuerza.
En la primera parte estará la compañía completa, con 35 bailarines, en tanto que en la segunda parte participarán 15.
El vestuario tiene un rol fundamental en el ballet, ya que se debe trabajar con lo que ya se cuenta, pero también confeccionar lo que sea imprescindible para los roles protagónicos.

El año del ballet
Desde mediados de mayo, cuando la compañía comenzó una nueva etapa con la llegada de Jorquera, la propuesta fue plantear al público los diferentes periodos del ballet, desde el romanticismo, con obras como La Sylphide, al clasicismo, con La Bayadera. 
“En medio de este trabajo hicimos un didáctico neoclásico y mostramos este hilo conductor para contar la historia del ballet, que en ocasiones fue acompañada con charlas al espectador no solo para referirnos a las obras sino también al contexto en las que fueron creadas y sus autores”, dice Jorquera, quien anticipó que ya tiene planteada la agenda para 2018, que será discutida y avalada por las autoridades de Cultura.
 

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