Los 120 kilómetros que separan la capital de Jujuy con la capital de Salta se pueden cubrir en aproximadamente dos horas si se viaja en auto, o en un día si el trayecto se cubre a pie. Los tiempos están establecidos, pero un par de salteños quieren establecer uno más el próximo 23 del corriente mes y los vehículos serán sillas de ruedas adaptadas para atletismo. 
El atletismo adaptado tiene en Salta a Miguel Lescano como claro referente; su primera carrera fue el Maratón de El Tribuno de Jujuy en 2009, después llegaron triunfos en Santiago del Estero, Buenos, Aires, Mendoza, Chaco y otros puntos del país. Él será quien lleva adelante este proyecto de unir las capitales en un tiempo máximo de 9 horas.
Junto a Lescano estará su pupilo, Mauro Chocobar (19), quien está llamado a igualar sus triunfos e incluso a sobrepasarlo si supera unas pruebas que realizará desde hoy hasta el viernes en el Centro Nacional de Alto Rendimiento. El juvenil salteño ya tiene medallas en los Juegos Evita y ahora busca la marca que le permita llegar al Mundial.
Miguel y Mauro realizarán la travesía salto-jujeña el 23 de marzo no por un antojo, sino porque en esa jornada se celebra el Día Mundial de la Rehabilitación. También está en sus planes generar fondos económicos para poder competir en mayo próximo en el Maratón Internacional de Costa Rica. 
“La idea es iniciar la cruzada a las 9 del 23 de marzo en Jujuy. El primer objetivo será llegar al límite con Salta al mediodía y a Güemes a las 13. Desde Cobos hasta el kilómetro 13 será la etapa más difícil donde estimamos correr a 10 km/h. Si cumplimos con esta velocidad a la plaza 9 de Julio arribaremos a las 18”, detalló Lescano. 
Sin la experiencia que cuenta ahora y sin los medios indicados, Lescano contó que ya cubrió el mismo trayecto varios años atrás. “Lo hice en una silla común y tardé dos días en llegar a Salta. Esta vez vamos preparados, con los medios adecuados y con organismos de seguridad para que nos cuiden durante el desafío”. 
Junto a los salteños estarán un atleta jujeño y otro oriundo de Santiago del Estero. Lescano destaca que los más chicos cubrirán el kilometraje que sus fuerzas les dé, pero él tiene como meta no descansar, menos rendirse y llegar a la plaza 9 de Julio. 
Llegar a Costa Rica es el otro objetivo que se plantearon; llevarán urnas durante todo el trayecto para que la gente realice donaciones de cualquier monto. Ese día también habrá un puesto en la plaza céntrica de nuestra ciudad, de 10 a 19, para quienes deseen colaborar. 

Hoy la dupla salteña viajará a Buenos Aires para realizar pruebas en el Cenard. Será este el desafío de Mauro puesto que buscará la marca de 50 segundos que le permita clasificar al Mundial de atletismo que se realizará en julio en Londres. Las pruebas las realizará Federico Salazar, entrenador del seleccionado argentino. 
Serán tres días de exigentes prácticas y toma de tiempos para buscar esa marca que lo lleve a ser el primer salteño en competir en la máxima competencia del mundo. De no lograrlo tendrá otra chance en el Open Internacional que se correrá en mayo en Chaco.

Un salvavidas frente a la adversidad

Cuando a Miguel Lescano le dijeron a los 15 años que nunca más iba a volver a caminar, producto de una herida de bala, se le vino el mundo abajo. Jugar, bailar, saltar, divertirse a pleno pasaron a ser cuestiones alejadas de su nueva forma de vida. Pero siempre la cabeza y el espíritu se trasforman después de una tragedia y eso le pasó al salteño.
“El día que me dijeron que no iba a volver a caminar se me vino el mundo abajo, para mí ya nada tenía sentido. Pero fui aprendiendo a hacer nuevas cosas. Comencé a practicar atletismo, también jugué al básquet. Una vez fuimos a jugar a Buenos Aires y por varios problemas nos quedamos varados. Estuve una semana deambulando de un lado al otro pidiendo para comer y volver a Salta. Cuando volví dejé el deporte y me dedique a trabajar para no pasar otra vez lo mismo”, contó Miguel.
Un nuevo llamado de alerta lo volcó definitivamente al deporte años después. 
“En 2008 me detectaron diabetes, el médico me recomendó que haga deporte y a mí eso me sonó más a obligación para seguir con vida. Busqué la silla de rueda que tenía guardada en el garaje y con mi hermano la arreglamos para volver a competir”, añadió a su relato.
En tanto, Mauro nació con mielomeningocele, un defecto congénito en el que la columna vertebral y el conducto raquídeo no se cierran antes del nacimiento. Nunca pudo caminar, pero, aún así, hace seis años se decidió por la práctica deportiva y de a poco fue obteniendo grandes resultados. Sus primeros triunfos llegaron en las pruebas de 150 metros y lanzamiento de bala en los Evita de 2012. 

 

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