Los mercados de la ciudad  están sin clientes a la vista

Hay menos gente en el paisaje de los mercados de Salta. El Tribuno salió a registrar el extraño fenómeno social que se está registrando para indagar a los más afectados: los puesteros.

A las 9 no se ve a casi nadie en el Cofruthos y eso ya es preocupante. "No hay plata y por eso la gente no viene", dijo Rafael que vende cítricos al por mayor. "Nosotros íbamos hasta 4 veces al norte a cargar el camión con limones, naranjas y mandarinas. Ahora vamos solo dos veces", aseguró el puestero.

Sin embargo, dijo que los precios no bajan y que ellos absorben parte de la inflación. Sus precios solo subieron un 10 por ciento en lo que va del año.

La otra teoría que va por fuera de la crisis económica la tiene Juana, quien vende frutas en el sector minorista. "Esto es estacional. Siempre cuando llega el frío la gente no sale de su casa y cambia las comidas. Entonces las ventas bajan. No hay que desesperarse porque los comerciantes sabemos eso y tenemos hechas algunas previsiones", dijo la mujer.

Y la verdad es que los precios en el Cofruthos se mantienen estables. "Todo está tan congelado que asusta", dijo Juan Marcelo, del puesto 117B.

El hombre tiene la banana a 20 por 20 pesos, la palta a 40 pesos, la pera a 20 y dice: "Es estacional, pero la baja de este año es preocupante; porque algunos precios bajaron, pero no se vende".

El dato más "preocupante" lo dio el amigo Alejandro Villagra, de la pizzería El Tropezón. "La clientela baja siempre en los meses de frío. Pero hay algo que está mal este año y es el hecho de que muchos chicos ahora vienen a pedir comida. Hasta el año pasado siempre changueaban y venían con sus billetitos a comprar porciones de pizza; ahora piden y es preocupante", dijo el gastronómico que vende desayunos de $25.

Similar panorama se ve en el mercado San Miguel. "Nosotros vendemos bien del 1 al 10 de cada mes", dijo el popular Lamparita de El 36, un comedor famoso por sus sopas curativas de gallinas.

Los queseros de la San Martín, los "ungenteros" de la Ituzaingó y hasta los electrónicos de la Urquiza coinciden en lo mismo: "A fin de mes no se vende nada".

El recomendado es la ruta 26 entre la entrada a Santa Cecilia y la de Solidaridad. Esa zona se convirtió en un gran centro comercial donde centraliza todo una nueva feria que funciona todos los días, inclusive domingo a la mañana. Una láctea y un supermercado completan una romería en donde antes se veía un enorme caudal de gente comprando las cosas para el almuerzo familiar.

Sin embargo, no escapan a la realidad y se vio a poca gente comprando ayer.

"Nosotros tenemos buenos precios, mejores que los negocios de barrios porque compramos directo al productor. Además tenemos ofertas especiales como por ejemplo la papa a 3 kilos por 25 pesos; sin embargo, estamos esperando que la gente cobre porque no se vende nada", dijo Sole del puesto 16.

"La gente cambió sus hábitos; ahora compra al por mayor", dijo Angy, que vende productos de limpieza y bazar en la misma feria. "Nuestros clientes vienen a principio de mes y compran todo por 5 litros. Así la plata rinde, aunque después no vuelve hasta el otro mes", dijo la delicada sonrisa del local de Esmeralda.

 

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