Un colectivo artístico con orígenes en  el reggae

Para presentar su nuevo álbum “La Promesa de Thamar” por el que la banda fue nominada a los Grammys Latinos, se presentará esta noche a las 21.30, Sig Ragga en El Teatrino, Alvear y Aniceto Latorre. Nominado en los Premios Gardel 2017 como “Mejor Álbum Rockpop Alternativo, “La Promesa de Thamar” resume la propuesta artística que convierte a la banda en una de las más singulares de la música contemporánea argentina.

“El grupo siempre ha sido una excusa para nosotros, para poder manifestar distintas inquietudes que tenemos. Venimos de una familia de artistas plásticos y músicos y desde muy chicos nos hemos interesado por otras disciplinas. Por eso Sig Ragga es una excusa para esas inquietudes. No es algo planeado, sino que vamos desenvolviendo lo que queremos decir. Somos amantes del cine, por ejemplo, y muchas de las cosas que ponemos en escena tienen que ver con eso”, dice Gustavo “Tavo” Cortés. Junto a su hermano Ricardo “Pepo” Cortés, Juanjo Casals y Nicolás González, hace 20 años que llevan adelante esta propuesta que nació originalmente como una banda de reggae y a medida que pasaron los años fue creciendo artísticamente hasta que en “La Promesa de Thamar” casi no queda nada del ritmo caribeño.

“Definir al grupo es complicado. Yo diría que es un colectivo artístico. La base es siempre musical, pero la fusión de diferentes disciplinas, lo actoral, lo plástico, siempre está presentes en el trabajo, pero no son cosas separadas de la idea, del concepto de lo que hacemos en escena”, dice Tavo a El Tribuno.

Según el tecladista y cantante de Sig Ragga, si bien todo lo que hace la banda está íntimamente circunscripto a sus cuatro integrantes, un equipo de técnicos y artesanos secundan cada una de las producciones. Esta continua búsqueda, que se pudo ver creciendo en cada una de sus presentaciones, los fue alejando de aquella aparición inicial dentro del reggae, incluso bendecido por Los Pericos, dueños de la escena nacional de aquellos años. “También es un poco por lo que te contaba, desde muy chicos escuchamos mucha música de distintos géneros. Lo que pasó es casi anecdótico. En determinado momento pasó. Éramos adolescentes embebidos en Bob Marley, algo que conmovía al nivel de ser un disparador para que esos chicos de 13 años nos empujó a expresarnos a través de un grupo. Pero de esa manera surgió una música que proviene del folclore argentino, del jazz, de la música clásica, influencias musicales siempre presentes”, aclara Tavo. 

El sueño del pibe

Ante la pregunta, responde que “¡Sí: la verdad que es el sueño del pibe, jaja! Eso tal cual. Es como seguir con la fantasía y ver que la fantasía la volvimos realidad. En un punto, cuando éramos chicos fantaseábamos con vivir de esto. Le daba sentido a la vida. Y bueno, le pusimos tanto que en el camino nos fueron pasando los años. ¡20 años!...Ahora tengo 34 y sigo con la sorpresa”, dice Tavo. Esta formulación los lleva a ser un grupo independiente a rajatabla. “No le damos pelota a la industria. Lisa y llanamente hacemos lo que queremos hacer. Si la radio pide una determinada duración para un hit, eso no es una presión. En ese sentido, siempre hacemos lo que queremos”.

 

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