Pormenores de un rescate  milagroso en  el río Bermejo

El relato de quienes estuvieron en el lugar es propio de una odisea. Un helicóptero, mediante riesgosas maniobras, pudo sacar a siete personas aisladas por la creciente. El Tribuno pudo dialogar con uno de los protagonistas de esta historia, Ibarra, quien nunca olvidará este rescate de características cinematográficas.

El domingo pasado Nasario Ibarra, agente sanitario, y su hijo Rafael, de 19 años, invitaron a dos amigos del asentamiento San Expedito a pasar el día en el río: "El único entretenimiento de los pobres", dijo Jorge Camacho (51). También participaron de esta aventura casi trágica Andrés Ordóñez (38), junto a sus tres hijos: Lucas Retamozo (11), Andrés Ordóñez (12) y Agustín Ordóñez (10).

El grupo de amigos llegó a la mañana al paraje La Florida, donde hicieron un acampe. Luego de varias horas vieron que el río empezó a levantar oleaje y se amontonaban los palos en la orilla. "Cuando quisimos volver por el mismo lugar ya no pudimos hacerlo".

Nasario fue detallando paso a paso: "Nos despojamos de todas las cosas que teníamos, nos sacamos la ropa y con las trenzas y las camisas improvisamos una jangada (una base con tela y palos) donde sentamos a los niños, encontramos un palo largo donde pusimos los niños uno en cada punta y yo en el medio, pero la creciente era muy fuerte y nos arrastró sin rumbo". El agente sanitario devoto de la Virgen del Valle de Catamarca cuenta que se persignó, la invocó y "dejé en sus manos el milagro, mientras intentaba tranquilizar a todos".

Equipo de rescate: personal de Gendarmería Nacional, a cargo del comandante Nelson Fabián González, el alférez Gabriel Billordo y el sargento Cristian Vladoff, realizó el heroico rescate de las siete personas. “Fue impactante verlos luchando por su vida”, contó el comandante Nelson Fabián González 

A don Ibarra le preocupaban los tres niños porque ellos sabían nadar. Mientras continuaba la batalla contra el imponente Bermejo que armaba oleadas de tres metros, chocaron con una empalizada y el tronco de donde iban prendidos se quebró. "En una mitad quedamos mi hijo Rafael, uno de los niños y yo, y en la otra los otros cuatro". Mientras los niños lloraban y gritaban, Nasario pedía por favor a los pobladores que se encontraban en la orilla que avisaran a Orán. Alguien habló a la policía y gendarmería envió las fuerzas de rescate.

Fue en ese mismo instante que apareció el helicóptero de gendarmería: "Mi hijo Agustín sonrió cuando vio que en el helicóptero venía Cristian Vladoff, un gendarme que conocía porque es vecino del barrio". En un vuelo de mucho riesgo para nosotros y para el personal de la fuerza, rescataron primero a Agustín, luego a Rafael, y Nasario quedó sin fuerzas en el agua, mientras dudaba de la suerte de los otros cuatro, que en la correntada habían perdido de vista.

Llevaron a los primeros dos a tierra firme, volvieron por segunda vez y rescataron a Nasario, e inmediatamente emprendieron el tercer recorrido donde salvaron a los otros cuatro integrantes del grupo.

Los padres volvieron a encontrarse con sus hijos y se fundieron en un abrazo interminable. Aunque tienen mucho para agradecer, tienen la certeza de que fue el milagro que tanto pidió y que "se hizo posible gracias a la intervención y valentía de la Policía de la Provincia, que actuó con premura de manera sincronizada, dando bien las coordenadas al personal de Gendarmería que nunca dudó en salvarnos con profesionalismo, empatía, la solidaridad de los pobladores que nos brindaron asistencia. Los milagros existen", finalizó.

 

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