Ezequiel Giménez, de Limache al Gigante en tres días: conocé su emotiva historia

Hasta hace solamente 96 horas, la vida de Ezequiel Giménez transcurría tranquila, fijando únicamente en la mira futbolística inmediata el Anual de la Liga Salteña. Incluso, hace apenas seis días había jugado desde el arranque una “final” ante San Antonio. Pero la vida le cambió de un día para el otro cuando Daniel Ramasco asumió la posta del plantel profesional de Gimnasia y Tiro y puso sus ojos en Eze para darle una braza encendida: el puesto titular como carrilero por izquierda, puesto en el que al albo del Federal A le está costando encontrar una referencia clara, en una “final” por la permanencia ante Altos Hornos Zapla, tal vez en el momento más crítico del equipo de la Vicente López, cuando más lo acechaba el fantasma del descenso.

Sin embargo, a este humilde salteño de 21 años recién cumplidos, hijo genuino de la cantera desde la novena división, no le tembló la mandíbula ni le pesó el contexto. Salió a la cancha a dejar la vida en su debut absoluto porque entendía que el club de sus amores lo necesitaba. Hizo un buen partido, se fue aplaudido y ni se notó que debutaba. Tampoco se notó que, pese a estar en la lista de buena fe, ni siquiera había hecho pretemporada con la primera. Y ni se notó que tres días antes del partido con el merengue había conocido en persona a varios de sus compañeros de equipo. No se notó.

A Ezequiel, el “Gato” recién lo convocó para la práctica de fútbol del jueves. Lo citó nuevamente para el viernes y tras la lesión de Sergio Salto, no dudó en darle la gran oportunidad a este joven que muchas veces hizo caminando el trayecto de ida y vuelta de Pinares, su barrio, hasta Limache para entrenar.

En diálogo con El Tribuno, el zurdo reconoció que cuando pisó el césped el pasado domingo no pensó en otra cosa que en su hermana, que hace un tiempo se fue de gira, pero que vivirá por siempre en su corazón, acompaña a Ezequiel en cada paso y “me da todas las fuerzas desde arriba”. 

Sobre el debut, Ezequiel Giménez reconoció haber llegado al lugar “que muchos chicos soñamos llegar. Estoy muy contento por el apoyo de mis compañeros del Anual, de las inferiores, del técnico, de mi familia que me banca en todas”. Al referirse a su familia, Ezequiel habla de su mamá Carmen, de su papá Carlos y su hermanito Gerónimo, su debilidad, quien se fundió en un abrazo con su héroe tras el partido, con lágrimas en los ojos. Todos ellos tienen mucho que ver en que él no haya bajado los brazos y perseverara en el fútbol.

“Tenía una mezcla de nervios y ansias, de querer que empiece ya. Me tranquilizaron las palabras de Dany Ramasco, que me conoce bien y confió en mí, pero también las palabras de mis compañeros, muchos de los cuales recién conocía. El jueves Dany me citó, armó tres equipos, uno con jugadores locales, pero no me imaginé que me iban a elegir. A la tarde me mandó un mensaje para que vaya el viernes a la mañana, aunque la chance llegó por la lesión de un compañero. A la cancha me fue a ver mi familia, mis tíos, mis abuelos. Y también sentí que estuvo mi hermana, a quien la llevo en mi corazón para siempre. El sacrificio que hace mi familia por mí es impresionante. Todo fue tan de repente y una sorpresa”, relató el volante con la emoción de un niño.

“Que los dirigentes, los hinchas, la gente, nos apoye y crea en el fútbol de acá, en los pibes. En inferiores se hacen buenos trabajos, pero no tenemos muchas chances. Espero que mi caso y el de mis compañeros sea un buen reflejo para demostrar que se puede”, amplió.

 

Aprender y nutrirse

Ezequiel Giménez también elogió a su entrenador, primero de la local, y ahora del plantel superior, e hizo hincapié en que tiene mucho por aprender. “Ramasco sabe dónde explotarnos a los más chicos y sacarnos el jugo. En el Anual jugábamos de memoria, estaba muy aceitado lo que debía hacer cada uno y él nos está dando esa misma confianza en la primera, no nos pide cosas nuevas. Eso es muy lindo, más cuando tenemos jugadores de experiencia al lado para aprender. Tenemos que seguir aprendiendo para ponernos a la par de los más grandes para correr igual y tener esa rapidez mental para jugar, aprender de ellos”, consideró.

Giménez contó que en el sub-15, con Luis Viano como DT, jugó de enganche, pero que desde ahí en adelante siempre se desempeñó por la banda izquierda, donde más cómodo se siente. “Tampoco tengo drama en bajar y ayudar en la marca si se me pide”, aclaró.
“Contra Zapla jugamos una final. Eso nos repetía el técnico en la previa del partido, que era una final y así lo jugamos”, concluyó.
 

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