Tartagal
La parroquia La Purísima celebró sus 90 años de vida
La feligresía católica recordó con emoción aquella primera procesión por las calles de tierra de una creciente ciudad.

Tartagal y la feligresía católica vivieron este sábado una de las celebraciones más emotivas al cumplirse 90 años de aquella primera procesión por el pueblo de calles de tierra que el cura franciscano Angélico Scipione encabezara con la imagen de la Virgen María.

Nueve décadas atrás la procesión partió de la iglesia, construida en madera donada por los pobladores de aquel entonces, el mismo lugar donde los curas misioneros habían levantado el primer centro del norte para expandir la religión católica e iniciar una fecunda tarea evangelizadora.

En esta oportunidad la celebración se unió a las honras de María de la Peña y en una tarde agradable y nublada cientos de jinetes desandaron el camino desde el santuario ubicado en el paraje Yariguarenda con la imagen de la Virgencita, hasta llegar al centro de la ciudad.

En la entrada a la ciudad los fieles esperaban la llegada de la protectora del norte y muchos más se sumaron en su camino desde la intersección de la ruta nacional 34 hasta el centro.

Sacerdotes franciscanos de la zona y otros frailes invitados encabezaron la multitudinaria celebración que luego de la misa oficiada en las puertas de la parroquia La Purísima se realizó en la plaza San Martín en el tradicional encendido del árbol de Navidad.

Bicipolicías consagrados a la Virgen encabezaron la peregrinación desde Yariguarenda, ubicada a 13 kilómetros al norte de Tartagal y junto a diferentes dotaciones de efectivos de la policía provincial.

Como hace tantas décadas, fue la Banda de Música del Regimiento 28 de Infantería Juana Azurduy, con asiento en Tartagal, la que con sus sones acompañó las celebraciones religiosas, cerrando las actividades por los 90 años de la parroquia La Purísima y las honras a la Virgen de la Peña.

La tarea de los franciscanos

La primera avanzada evangelizadora al sur de Bolivia estuvo a cargo de los curas franciscanos de Tarija que fundaron las primeras misiones en plena región del Chaco, en Yacuiba. Los reportes de la época dan cuenta de que en 1864 se habría fundado la misión en Tartagal, pero que fue incendiada años más tarde por los aborígenes. Estos mismos originarios que avanzaron sobre la antigua misión se instalaron años más tarde en forma paulatina en el pie de las sierras de San Antonio, al oeste de la ciudad, en chozas de barro.

Los franciscano fueron fundadores de otros centros ubicados en el Chaco salteño habitados en su mayoría en aquellos años por aborígenes wichi. Misión Caraparí fue fundada en 1933, también habitada por pueblos originarios; en 1942 le siguió el centro Misión La Loma, en Tartagal, habitada por guaraníes. En 1944 llegó a la comunidad Tuyunti de Aguaray habitada por aborígenes chiriguanos y ubicada al pie de las serranías. Luego, las nuevas misiones fueron las de San José de Yacuy (1952); Capiazuty y Tobantirenda (1952); Embarcación (1958); Palermo (1960); Yariguarenda- Virgen de la Peña (1962); Piquirenda - Virgen de Fátima (1964) y Misión San Francisco -Pichanal (1964).