Una eficaz investigación puso fin a dos bocas de expendio de drogas que funcionaban en dos emblemáticas esquinas céntricas. La venta de droga se realizaba en dos carros fruteros, que la misma cantidad de personas utilizaban a diario para comercializar estupefacientes en horario comercial, que se extendía hasta las 22 de cada día. 
Las frutillas y las ofertas de naranja o bananas eran solo la pantalla de un negocio de mayor rentabilidad y prueba de ello es la gran cantidad de dinero secuestrado, celulares robados que dejaban los adictos como pago y el secuestro de centenares de dosis de marihuana y cocaína que ya estaban listas para el menudeo.
Los carreros detenidos comercializaban los frutos del trópico en horas del día y en dos esquinas estratégicas.
Pero una denuncia web los delató y, tras una eficaz pesquisa, los narcos cayeron detenidos.
El caso se inició a partir de datos aportados a través de una denuncia web, mediante la cual se alertó sobre el accionar de dos sujetos que manejaban un carro de venta fruta y verdura, apostado en calles Caseros y 20 de Febrero, en pleno centro de la ciudad.
Con estos datos, según lo informado por la Unidad Fiscal de Narcocriminalidad, los policías llevaron adelante una minuciosa investigación en el lugar. Al respecto, el fiscal Gustavo Torres Rubelt resaltó la tarea diciendo que “hicieron un trabajo impecable”, señaló.

Los efectivos, de manera discreta, se apostaron en la esquina de Caseros y 20 de Febrero, donde luego de un paciente seguimiento advirtieron que algunos clientes se acercaban y se retiraban con una sola naranja o fruta en la bolsa, por lo que pudieron reconocer la maniobra. “La misma consistía en la venta de envoltorios, ya sea de cocaína o marihuana, drogas que los carreros guardaban en un bolso pequeño, debajo de la bandeja principal de exposición de la fruta que tenían a la venta al público”, explicó el fiscal. Los investigadores, al seguir los movimientos de los acusados, pudieron establecer que cada vez que aparecía un cliente que buscaba droga, uno de los carreros buscaba la mercancía dentro del bolso, la introducía en una bolsa de plástico, luego metía la fruta y se la daba al comprador. Para confirmar la venta, los policías realizaron el seguimiento de algunos de los clientes, quienes a las pocas cuadras extraían la droga y la consumían. Para mayor seguridad, los investigadores detuvieron a algunos de los compradores, a quienes se les secuestró la droga adquirida. También se pudo advertir que los carreros solían realizar la venta de drogas en dos puestos, uno en Caseros y 20 de Febrero y el otro en España y Balcarce. El dueño de la boca de expendio móvil guardaba los carros en una playa de calle Alvarado al 1.000 y se dirigía a su casa en un auto. La misma se encuentra ubicada en barrio San Benito y se trata de una edificación de dos plantas. El principal acusado, identificado como Nelson Toconás, de 37 años, tenía como rutina diaria adquirir en el Mercado Cofruthos la oferta del día.

Juicio sumario

Tras las detenciones, el fiscal imputó a los acusados el delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización” y dispuso que el caso sea tramitado como un caso sumarísimo, en vista de que los acusados fueron detenidos en “flagrancia”.
La situación procesal de los detenidos es sumamente delicada ya que mostraron la intensidad del flagelo en la capital salteña, porque esta vez la boca de expendio no estaba ubicada en un marginal asentamiento ni en los barrios donde el flagelo caló hondo, sino en el mismísimo centro.
La noticia recordó además otros hechos en donde estos vendedores ambulantes protagonizaron situaciones de extrema violencia por diversas cuestiones.
El centro de la ciudad, angosto en sus calles, tiene además estas ventas que escandalizan.

Las cámaras ayudaron a corroborar

Los narcofruteros fueron seguidos a través de las cámaras

El fiscal interviniente reunió numerosas pruebas, incluso filmaciones de la venta de droga, se procedió a la detención de Toconás y su ayudante, Fortunato Geria, de 37 años y domiciliado en barrio Círculo II. Ambos fueron arrestados cuando atendían su carro de venta, oportunidad en la que se les secuestró más de 30 envoltorios con droga, como así también una importante cantidad de dinero y celulares, que los adictos, muchos de ellos ladrones, adquirían pagando con equipos electrónicos robados en la zona del mercado.
También trascendió que llamaba la atención de propios y extraños que muchas veces, a la semana los carreros abandonaban cajones de banana o frutillas en regular estado, los que quedaban sobre las veredas de varias esquinas del microcentro salteño, lo que demostraba de alguna manera que la venta de frutas no era en sí el sustento del comercio del carrero sino solo una pantalla para ocultar el verdadero negocio, la venta de drogas en horas pico y en las esquinas más concurridas de la ciudad, algo comercialmente muy rentable. 
 
 

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