El documental “La ciudad perdida de Esteco” se presenta hoy

 

 

Nora Figueroa
espectaculos@eltribuno .com.ar


“Todo Esteco y maldito tragó la tierra y la sal. (...) Ella pegó la vuelta, se volvió piedra al mirar”. Chacarera “Sueños de un cuentero”. 

Un grupo de adolescentes de entre 15 y 18 años, estudiantes del Colegio Secundario N° 5.099 Juan Carlos Dávalos de Metán y jóvenes del Instituto de Educación Superior de Artes Folclóricas Sisaiani de Tafí Viejo desarrollaron un documental en el que tratan de conciliar historia con leyenda, respetando lo legendario pero desmitificando conceptos que giran en torno a la ciudad de Esteco, cómo los que hablan de una maldición, de maldad o la riqueza y el castigo. 
La Sala Mecano de la Casa de la Cultura (Caseros 460) abrirá sus puertas hoy a las 20 para la presentación del documento audiovisual sobre la historia, cultura y misterio de La Ciudad destruida de Esteco. 
Bajo la coordinación de Norma Aguilar, profesora de Historia Regional quien además forma parte de un equipo de investigación de la UNSa e integra la junta de estudios históricos de la provincia, los estudiantes trabajaron intensamente desde principio de noviembre para el resultado que se exhibirá esta noche y que ya fue estrenado con gran éxito en la ciudad sureña. 
Derribando miedos y vergüenzas los jóvenes se animaron a brindar conferencias en otras instituciones educativas con todo lo investigado y así surgió, por una propuesta de Gladys Caraballo -periodista de Metán- y Mauro Chanquía la idea que en poco tiempo se materializó. 
“El principal objetivo es que la leyenda no sea una traba en el proceso de reconocer a Esteco cómo uno de los sitios más importantes de Argentina. Forma parte de los únicos cuatro sitios similares del territorio nacional, cómo Cayastá en Santa Fe, Quilmes en Tucumán y Concepción del Bermejo en Chaco. De estos las más importante en cuanto a valor arqueológico, son los de Salta y Santa Fe”, instruyó Aguilar. 
En una coincidencia, un grupo de alumnas del instituto Sisaiani hicieron su aporte desde el lado de la leyenda y terminaron formando parte del documental e incorporaron una puesta artística con la chacarera “Sueños de un cuentero” que trata sobre la temática. 
El documental retoma la historia en base al análisis de documentos cómo mapas que están en línea en el Archivo General de Indias del portal web Pares, del Ministerio de Cultura del Gobierno de España y a partir del libro base “Los lules del pasaje Balbuena”, que trata sobre Esteco, autoría de Aguilar.
“Conocimos la historia de una manera diferente”, “fue una experiencia única”, “La historia de Esteco está lejos de la leyenda”, son algunas de las frases que estos adolescentes dejaron fluir para describir la experiencia. 

Una larga e histórica investigación 

Hace poco más de un año fallecía en La Plata, a los 78 años de edad, el investigador científico Alfredo Tomasini (en la foto, en su última visita a las ruinas) “quien había dedicado las últimas décadas de su vida al pasado colonial de Salta”, indica Ricardo Alonso en una carta de despedida publicada por este medio.
“A mediados de la década de 1990 comenzó a interesarse en el pasado colonial de Salta e inició una serie de excavaciones de arqueología histórica en ruinas de fundaciones pobladas por españoles desde el siglo XVI al XVIII. Los estudios iniciales fueron en la vieja ciudad de Esteco o Esteco I, ubicada cerca de El Vencido (Anta) y que había desaparecido de la cartografía regional”, recordaba Alonso.
En largas campañas anuales, permaneciendo semanas enteras en el campo, Tomasini fue develando el misterio de la ubicación de aquellas 49 manzanas que figuraban en un mapa de Indias rescatado en España por José Torre Revello.

Los hallazgos de Esteco

En las excavaciones se encontró mucho material cerámico e importantes derrumbes de tejas. “Se sigue observando un área de quema importante. Por el estilo de fogones pensamos que pueden ser indígenas, en ellos hay restos óseos de animales que podrían haber sido consumidos, principalmente de aves. Además hay material cerámico fragmentado”, destacó Damián Coronel en una entrevista realizada por Adrián Quiroga, corresponsal de El Tribuno.
Los investigadores dijeron que esto podría haber sido posterior a la ocupación europea, una vez abandonada la ciudad, en 1692, al ser ocupada por grupos aborígenes que quedaron en la zona. “Hemos encontrado varios recipientes, algunos enteros y otros fragmentados, dentro de la iglesia, que eran utilizados en ese lugar. Son de cerámica, de tipo ‘pucos‘, de pequeño tamaño, que podrían ser utilizados para las bebidas. También un mortero de bronce con una perforación en la base, que se podría haber usado como una campana”, remarcó el arqueólogo a cargo.
 

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