“Tomé agua de un pozo con sapos para sobrevivir”

Jorge es uno de los doce cadetes que fueron sometidos a un brutal entrenamiento en la Escuela de Policía de La Rioja y terminó hospitalizado con deshidratación e insuficiencia renal. El hombre contó que durante las prácticas que terminaron por matar a su compañero de 19 años, Emanuel Garay, tuvo que tomar agua de un pozo para sobrevivir y aseguró que temió por su vida.

“Nos ramearon, nos tiraron al suelo, no nos dieron agua durante 6 horas. Tuvimos que tomar agua podrida de un pozo donde había sapos para sobrevivir”, dijo el chico a Telenoche desde el hospital Vera Barros donde todavía está internado. El aspirante a policía recordó que sus jefes les ordenaron tirarse al piso cuando Garay se cayó para que no vieran el momento en el que se lo llevaban.

Por otro lado, Jorge aseguró que tuvo miedo de morirse y contó que los médicos le dijeron a su familia que se había drogado antes de entrar a la escuela para poder soportar el entrenamiento. “Mi sueño siempre fue ser policía, pero después de esto no no quiero volver a vivir lo que pasé”, concluyó.

El entrenamiento que terminó en tragedia

Hace una semana, en su primer día en la escuela de la Policía de La Rioja, doce aspirantes fueron hospitalizados tras descompensarse y sufrir cuadros de deshidratación severa. Fue después de que los sometieron a un entrenamiento extremo y bajo los rayos del sol cuando la temperatura superaba los 40 grados. Emanuel Garay, de 19 años, murió el sábado y otro de los cadetes sigue internado en estado crítico.

"La sartén", el brutal escenario

El primer entrenamiento sería de “bautismo”. Los policías a cargo de la escuela de cadetes dieron la orden, los instructores presenciaron los ejercicios extremos bajo un sol furioso. Pero -según denunciaron hoy- fueron sus compañeros del segundo año los que ejecutaron las órdenes: les negaron el agua a 83 ingresantes mientras los obligaban a un entrenamiento más parecido a la tortura que a la formación policial. Hay ocho oficiales detenidos acusados de “homicidio doloso”, tras la muerte de Emanuel Garay (18), un joven que no soportó la brutal exigencia. Y el abogado de la familia denunció a los seis cadetes por “lesiones gravísimas seguidas de muerte”.

“Yo digo torturas porque eso no fue un entrenamiento. Cualquier atleta que entrena lo hace en condiciones controladas que no ponen en riesgo su vida. Les pegaron, les hicieron barbaridades. A mi hermano lo mataron. Cada cosa que me cuentan me hace acordar a la última dictadura militar”, dijo Roque Garay, uno de los tres hermanos de la víctima que se llama igual que su padre.

El escenario de las torturas más grave fue una cancha de básquet conocida como “La sartén” por la temperatura que alcanza. El lunes hubo 40 grados de sensación térmica en La Rioja. Poco después de las 16, Emanuel colapsó luego de nueve horas de ejercicios extremos.

Tras la muerte del joven de 18 años, que soñaba ser policía como su papá y otros integrantes de su familia, desplazaron al jefe de la Fuerza, Luis Páez, y al secretario de Seguridad, Luis Angulo.

Según la denuncia presentada por Azcurra el domingo, Oscar Quinteros, Cristian Brizuela, Facundo Carrión Agüero, Zulema Díaz, Aynara Balinsky y Romina Oviedo fueron asignados por las autoridades de la escuela para “dirigir el entrenamiento”. Fueron ellos quienes habrían prohibido a los 83 cadetes tomar agua mientras los obligaban a realizar ejercicios en “La Sartén”.

“Hay mujeres con quemaduras en los pechos porque las obligaban a estar en el suelo, que estaba tan caliente que les provocó lesiones. La mayoría tiene llagas en los nudillos porque les indicaron hacer flexiones apoyados en los puños o arrastrarse usando los codos”, describió Azcurra sobre algunas de las situaciones por las que pasaron los aspirantes. Y agregó: “En las declaraciones que aparecen en el expediente figuran testimonios de cadetes que, en la desesperación, tomaron agua del inodoro y de un estanque con sapos donde había agua sucia”.

Los cadetes están acusados por el delito de “lesiones gravísimas seguidas de muerte”, “incumplimiento de los deberes de funcionario público” y “abuso de autoridad”.

Según adelantaron fuentes de la investigación, recién el miércoles, después de los feriados de carnaval, la fiscalía podría citarlos a declarar o “pedir un informe sobre su participación”.

Hasta ahora permanecen detenidos ocho policías a cargo de la escuela que estaban en el lugar y “sabían lo que estaba ocurriendo”. Sospechan que ellos dieron la orden para que se ejecuten los maltratos.

En paralelo, analizan el accionar de la fiscalía tras una denuncia de la familia por supuestas presiones a los médicos para hacer el acta de defunción. “Los médicos estaban a la espera de la autopsia para hacerlo y, desde el sábado a la mañana, empezaron a recibir presiones de alguien de la fiscalía para entregar el certificado como sea. Lo han resistido y se realizó la autopsia con peritos de parte el sábado a la noche. Ahí se confirmó la ‘falla multiorgánica’, ‘la insuficiencia renal’ y la ‘deshidratación aguda’ como causales de la muerte”, informó Azcurra.

Fuente: TN y Clarín

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